martes, mayo 02, 2006

El bendito olvido

Hoy di mi clase en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Hablé sobre el problema de la incontinencia en Aristóteles. Uno de los asistentes, un muchacho de apellido Parra, dio pie a una interesante discusión sobre el olvido. San Agustín vio la importancia del asunto. Más complicado que la capacidad de recordar algo es nuestra capacidad de olvido. Cuando hacemos algo que va contra nuestras convicciones o patrones racionales de conducta, ponemos en marcha ciertos mecanismos (misteriosos) de olvido. La mente puede enfocar su atención ahora en un punto, hora a otro. Tan importante como recordar datos y acontecimientos es la capacidad de olvidar malos ratos, conocimientos superfluos, experiencias amargas. El resentimiento es la atrofia de nuestra capacidad de olvido. Lo curioso es que olvidar no depende de nosotros. Está por encima de nuestra fuerzas. ¿Alguno de nosotros se ha propuesto alguna vez olvidar un suceso? No lo lograremos, mientra más lo intentemos más nos acordaremos de él. Por eso las obsesiones son tan difíciles de remediar.

2 Comentarios:

Blogger Jack Sparrow, Cap'n dijo...

Excepto para Orwell. Sugiero que alguien dispuesto cree un taller de doblepensar.

12:03 p. m.  
Blogger beto perdido dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. Por eso ya no le recrimino nada a mi mala memoria

8:31 p. m.  

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