lunes, mayo 08, 2006

El infierno

¿Cómo sería mi infierno?
1.- Habría futbol.
2.- Olería a tacos de suadero.
3.- De comer: lengua de res.
4.- Juan Gabriel cantaría todo el día.
5.- Nunca llovería.
6.- Me encontraría con mi maestra de tercero de primaria ("Miss Elda").
7.- Sufriía de insomnio.
8.- Me tomarían el pelo mis mejores amigos.
9.- Vería sufrir a mis seres queridos.
10.- No habría libros de A. Christie.
11.- Los períodicos sólo tendrían sección deportiva.
12.- Depresión.
13.- Migraña sin Alidol (consulte a su médico).
14.- La incertidumbre de padecer cáncer.

Todo mundo le teme al infierno, por eso hay ateos y por eso hay gente que no cree en él. Santo Tomás de Aquino explica que en el infierno hay un fuego espiritual que quema el alma. Cuando los muertos resuciten, los condenados recobrarán su cuerpo que se chamuscará con una segunda clase de fuego, unas llamas físicas "especiales" que queman sin consumir. El sábado por la noche me quemé la mano con café ardiendo y realmente quedé aterrado ante la posibilidad de la condenación eterna. Si el dolor de la mano quemada me hizo llorar, ¿cómo se sentirá arder completito?

Algunos dirán que el infierno no existe. Las posibilidades sobre la vida eterna son, entonces:
1.- No existe el infierno, ni tampoco el cielo. Mal asunto, especialmente cuando se acerca el final de la película que tanto nos entretuvo.
2.- No existe el infierno, pero sí el cielo. ¡Chin! ¿Vale la pena portarse bien?
3.- Sólo existe el infierno, pero no el cielo. (Mejor ni pensar en esta posiblidad).
4.- El infierno existe pero está vacío. Es como decir que no existe.Hay que explorar esta idea.
5.- El infierno es temporal. Esta posición tiene su lógica, pero está condenada por la Iglesia o sea que "al infierno".

El problema con el infierno es que depende de la noción de justicia. A todos nos gusta pensar en un Dios misericordioso y no en un Dios castigador. La bronca es que esta última teoría no es del todo consistente: si nos quedamos sólo con la misericordia, entonces no merecemos nada, ni siquiera el premio por las obras buenas que hemos hecho, en otras palabras, quien se queda sin la justicia de Dios se queda colgado de la nada. Sin castigo tampoco hay premio, y el premio eterno parece reclamar un castigo eterno. Quizá el castigo de los que no creen en el infierno es precisamente ese: que durante su vida eterna verán que nadie recibe castigo por sus malas acciones. Imaginemos el infierno de los incrédulos: un cielo donde los condenados observan retozar alegremente a Hitler y a Stalin, un espacio donde justos e injustos gozan de igual suerte. (Como cuando el que copia la tarea saca la misma calificación que el matado). El anhelo de justicia estaría frustrado por toda la eternidad. Ese sería un posible castigo para quienes dudan de las llamas eternas: contemplar la injusticia consumada por toda la eternidad.

Santo Tomás dice que en el infierno cada sentido recibirá su castigo: olores pestilentes, hambre, sed, dolor, desesperación y el coraje de saber que uno se equivocó. ¡Qué miedo! No conozco bien a Pascal, pero me parece que el argumento de la apuesta funciona muy bien. Si creemos que no existe el infierno y hete aquí que al final sí existe, ya nos fregamos. Perdimos todo. En cambio, si creemos que existe y al final no existe, bueno, pues sólo perdimos los setenta años de vida que teníamos (claro que el argumento es un poco tramposo: no son lo mismo "70 años y luego la vida eterna" que "70 años y luego la nada").

Juan Pablo II dijo que el infierno ya no le preocupaba a las personas, porque ya vivían un infierno en la tierra. Lo cual es cierto para una parte de la población (la que de ordinario sufre injusticias), pero hay una parte muy importante de los cristianos que no la pasan nada mal en la tierra, precisamente porque no creen el infierno. Una posibilidad es que, dado que la creencia en el infierno nos hace sufrir en vida un pequeño infierno, Dios nos libre del castigo eterno precisamente porque creímos en él.

La ventaja es que tarde o temprano saldremos de la duda.

10 Comentarios:

Anonymous un amigo con un agrio sentido del humor dijo...

"Me tomarían el pelo mis amigos..."


¡¡que qué!!

10:59 p. m.  
Blogger Pato Pascual dijo...

En la parte de las posibilidades lógicas faltó la propuesta oriental:

-El infierno se vive en la tierra padecido por el karma en un suceso infinito de reencarnaciones hasta que se detiene el deseo.

12:47 a. m.  
Blogger El Serch dijo...

mmm, a ver, no se, quizà estè diciendo estupideces, pero a ver qué opinas:

Tengo problemas con concebir a Dios y a la justicia en tèrminos legalistas, esto es, en tèrminos de premios y castigos que son, ademàs, distribuidos por un juez externo a los que cometen los actos llamados "buenos" o "malos.

Yo me pregunto si no serà suficiente (y exhaustiva) justicia ver el rostro de Dios -si se tiene tal suerte, claro-, es decir, que ese anhelo de que no prevalezca el mal cometido sea incluso superfluo ante la contemplaciòn en el cara a cara con Dios, dicho de otro modo: que el agravio frente al que lo padeciò, ya no tenga importancia pues tiene a Dios (què más podría pedir?!), de tal manera que ese asunto de "mira, èl copiò y yo estudiè" quede inclusive fuera de lugar.

Por eso, pregunto: se trata de plantear el problema en tèrminos de "merecer"? No digo que el mèrito no juegue un papel, pero si pensamos la justicia en tèrminos de legalidad, el mèrito tiene un papel preeminente, dado que tal justicia se distribuirà segùn presencia o ausencia de mèritos y luego, ¿onde quedò la gracia?

Ahora, respecto al que comete un mal, ¿en qué condiciones es que puede ser condenado, en una teorìa legalista de la justicia divina?

A mi ver, creo que en una teorìa así, la ausencia de mèritos y la presencia de "delitos" (infringir males), es el criterio para decidir quien se va al infierno. Pero si esto es así, entonces estoy pensando mi felicidad (llegar al cielo), en funciòn de mis mèritos, por una parte, y por otra, de una cierta comparaciòn con los mèritos del otro (chin!, ya la amolè, tuve relaciones fuera del matrimonio, entonces mejor me confieso y decido llevar una vida digna...).

Por ùltimo, me parece que una teorìa legalista, da preeminencia a la ética en detrimento de la estética, esto es, se piensa entonces que depende mucho de nuestro esfuerzo llegar al cielo y no como obra del impacto de una Presencia (la de Cristo), que nos impulsa a actuar siempre hacia Èl, y por tanto, aunque caigamos, sabemos que hay Alguien que nos aguarda.

Quizá, en este asunto, el mérito siga, persistir, a pesar de la indigencia propia.

De esta manera, temer al infierno es superfluo, no porque no sepamos del peligro, sino porque serà màs el atractivo de una experiencia que nos ha sucedido, que el saber cuàntos mèritos se tienen o cuàntos se dejan de tener.

Bueno, eso pienso. Me explico?

12:51 a. m.  
Blogger El Serch dijo...

Bueno, ya que cavallazzi entiende el tema del infierno en un contexto màs amplio al de la doctrina cristiana, tambièn apelo a una concepciòn mìstica de la filosofìa oriental:

-El infierno no existe en tanto que son categorìas hechas por la mente. Cuando se alcanza la visiòn de la conciencia universal, las categorìas cielo e infierno, y en realidad, cualquier categoría, resultan superfluas, porque ves por encima de ellas.

12:53 a. m.  
Blogger Pato Pascual dijo...

Hay que hablar también de lo que dice Aquino acerca de los cuerpos gloriosos.

¿por qué los santos no resucitan integros como los demás hombres y recusitan con llagas o decapitados?
Como el cuerpo glorioso de nuestro señor que resucito con las marcas de la cruz que luego Tomás toco.

Por que son muestras de la gloria del martirio que padecieron.

Mi parte favorita de la suma. :)

12:55 a. m.  
Anonymous cuco dijo...

nihil novum estimado cavallazzi, habrías de leer primero al santo agustín antes que perder el tiempo con bagatelas tomistas, y a ranner, y a küng....
(aunque Joyce escribió que Tomás de Aquino es el intelecto más brillante ha visto el mundo...)

1:05 a. m.  
Blogger El Serch dijo...

ha pues yo recomiendo leer a Ireneo...

1:07 a. m.  
Blogger El Serch dijo...

Hay! tambièn recomiendo leer a Hans Urs von Balthasar, cuya lectura, sospecho, hace que Zagal mencione la opciòn de "existe el infierno pero quizà estè vacìo"...

1:10 a. m.  
Anonymous cuco dijo...

mientras lutero se quemaba en el infierno sonreía porque tenía fe de estar en el cielo

1:31 a. m.  
Blogger lafiebredelmono dijo...

11 todas las reuniones sociales son en casa de las tias abuelas que coleccionan gatos.

el alidol no es el mejor medicamento para la migraña (consulte a su medico)

3:11 p. m.  

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