miércoles, mayo 03, 2006

Mujeres majaderas...

Hoy hablé sobre Lacan y el feminismo posmoderno. Nunca me he tomado muy en serio a la psicología que carece de una fuerte base psiquiátrica, pero me parece que hay algo de razón en lo (según yo) intenta decir Lacan: la mujer no puede entrar al orden simbólico del mundo porque se trata de un orden falocrático. Esto se nota, por ejemplo, en algunas groserías que dicen las chicas de hoy, majaderías que ellas no usaban antes sencillamente porque carecen de sentido en boca de una mujer. Es decir, la mujer contemporánea sigue imitando al varón, aunque para ello tenga que referirse a sí misma en términos que no le son propios, ni siquiera en plan zafio y burdo. ¿Se entiende lo que quiero decir?

13 Comentarios:

Blogger El Serch dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

11:05 a. m.  
Blogger Miguel Yuste dijo...

Que agarra el Serch y me dice "oye que está echando la bloguera Héctor Zagal", y agarro y digo: "quién es Héctor Zagal?", y me dijo "pus ve su bló". Bien. Aquí estoy.

La niñas que dicen palabrotas me caen gordas: demasiada pretensión. Son mujeres que tratan de superarse.

Viva la falocracia!

Desde Torrey Mayor.

Miguel iletrado Yuste.

12:10 p. m.  
Anonymous Mina dijo...

Pues entonces eso me explicaría por qué cuando digo groserías frente a los weyes, me ven, o encantora, o güila o pendeja.

Agradezco la nota aclaratoria, que por cierto, aquí entre nos, me parece mejor opción Lacan que Freud, aunque no se pueda entender uno sin el otro.

Mina.

P.D. Amiga y Hada madrina del "Serch".

5:25 p. m.  
Blogger Tlacuiloco dijo...

No podemos meter en la misma canasta a todas las mujeres majaderas.
Hay unas que tradicionalmente son peladotas:
1.-"orale manita, ahí vienen esos putos de la camioneta...levanta tus chingaderas...vamonos a la verga"
2.-que onda wey?, no seas pendejo..vamos a misa.
3.-sacate pinche escuincle, caminale, te voy a agarrar tus chingadazos en la casa...nomas que se entere tu padre que andabas besando a tu mejor amigo, pinche cabrón.
etc....etc...
me tomé la libertad de incluirte en Blog de Blogs

6:37 p. m.  
Blogger FerUlbert dijo...

Bueno, a mi en realidad me hacen gracias las fresas de la ibero. Sus groserías son muy fresas.

Cuando hacen su maestría en la UNAM, entonces se vuelven groseras groovy.

Pero cuando de plano adquieren tintes barriobajeros es cuando emprenden investigaciones de campo. Según los amigos de Filosofía y Yerbas, esto se da con mayor medida en Estudios Latinoamericanos.

7:05 p. m.  
Anonymous Adriana dijo...

Yo preferiría ser candida, bien portada y bien hablada, "educada". Pero no, no puedo.

Preferiría ser natural, pero es un pose difícil de mantener...

Y eso no lo digo una mujer.

8:24 p. m.  
Anonymous Adriana. dijo...

FE DE ERRATAS: "dijo" en vez de "digo". Esa manía de corregir lo escrito...

8:26 p. m.  
Blogger Rodrigo dijo...

Efectivamente, en boca de las niñas, las groserías carecen de sentido.

La fuerza de sentido que posee una grosería tiene como raíz la virilidad.

Quizá por eso es tan curioso, o por lo menos a mi me lo resulta, oir decir groserías a una mujer: por más que es común, me suenan fuera de lugar.

2:24 p. m.  
Anonymous Adriana dijo...

Y a mi también me parece fuera de lugar oir a un hombre decir groserías, por muy común que sea.

No creo que se trate de géneros. Incluso hay personas -hombre, mujer o quimera- que cuando dicen groserías, les queda bien, les salen con gracia.

2:49 p. m.  
Blogger Enrique G de la G dijo...

Está además el recurso de decir groserías en otro idioma, que siempre suaviza la impresión negativa y da un toque de cosmopolitismo...

2:26 a. m.  
Blogger Luis David dijo...

O seaaaa. What the fuck are you talking about?

Estoy de acuerdo con que las groserías dependen del contexto y de la gracia de quien las dice.

Hay mujeres con las que me arrastro de la risa escuchándolas decir chingaderas por lo bien que les sale, y hay hombres que más les valdría no haber nacido.

Felicidades por tu blog. Ya tienes un lector más.

1:26 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Doctor Zagal:

La verdad no se explica... Yo que me sentía bien ponderada por usted porque desactivaba los 'mecanismos anti féminas' (¿será que así me recordará?) en su oficina de la UP ¡y ahora resulta que para decir groserías hay que traicionar nuestra feminidad!

En poca cosa deja la feminidad si se acaba cuando mentamos algunas madres bien merecidas.

Todavía lo estimo, no sé por qué

P S

12:17 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

No me gustan las mujeres malhabladasy horteras.

2:04 p. m.  

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