sábado, junio 03, 2006

Apócrifo I: mi secreto

Contaré algo muy personal, algo de lo que nunca me gusta hablar, pero como ahora me siento muy triste, quiero desahogarme por escrito. No se quién demonios vaya a leer estas mugres líneas. En realidad no sé para que las escribo.

La gente se pregunta por qué soy tan pesimista, por qué me obsesiona la muerte, por qué tengo tan mal humor, por qué desprecio a las mujeres, por qué soy tan irónico. ¡Ah! En esta vida de mierda, todo se puede explicar

Tenía veinticuatro años: 5 de julio de 1984. Toda la tarde había llovido copiosamente en la ciudad de México. Me encontraba en Monterrey resolviendo un pequeño negocio. Me hospedaba en un deprimente hotel que da a la macroplaza. Me desvestía, mientras bebía una cerveza fría. El calor arreciaba y el aire acondicionado producía un ruido endiablado. Ni pensar en mantenerlo encendido toda la noche. Sonó el teléfono:
─¡Chin!, se me adelantó ─pensé para mis adentros
─¿Héctor? ¡Hola cariño! ¿Cómo estás?
─¿Mariana?... ¿Mamá? ¿Qué pasó?
─No te preocupes, ¿cómo estás? ¿estás bien?
─¿Qué pasa?
Oí un sollozó y la voz de mi padre:
─Héctor, hay un problema…
─Ya, ¿qué pasa?
─Héctor, tienes que ser muy fuerte.
─¿Qué pasa?
─….
Mi papá también sollozaba, la voz se le quebró; de nuevo la voz de mi madre:
─Héctor…
─Bueno, bueno, ¿qué pasa?
Más sollozos. Mi hermana tomó el teléfono. Me molesté y grité:
─Mónica, ¿qué pasa? Ya, ¿qué pasa?, ¿Dónde está Mariana?
─Héctorito, Mariana…
─¡Mariana qué!
─Héctorito, Mariana, Marianita
─¡Carajo! ¿Mariana? ¿Cómo está Mariana
─Marianita está muy enfermita, en el hospital.
─¡Mónica!, ¡ya!, ¡habla!, quiero hablar con Mariana
─Marianita….esta muy enfermita, muy malita
─¡Quiero hablar con ella!
─Héctorito, Mariana está, está… ─más sollozos─ Marinita falleció.
Se me tambalearon las piernas y por un momento creí que me caía. Me dieron ganas de vomitar, me sentí aturdido, un zombi
─¿Qué?
─Héctor, Mariana falleció hace un rato en un accidente…
Colgué y me quedé pasmado. En dos segundos volvió a sonar el teléfono.
─Héctorito, ¿estás bien?
No lloraba. Sencillamente no podía contestar. Volví a colgar porque comencé a vomitar. Algo muy raro. El teléfono sonó de otra vez. Nuevamente era mi hermana:
─Héctor, no te muevas, un amigo mío va a recogerte al hotel, ya le hablé
─Mariana…
─Hermanito, Mariana se accidentó hace una hora…
─No, no, no, no es cierto, recen, recen mucho, es otra Mariana, otra Mariana, Mariana no se puede morir…
En ese instante tocaron en la puerta de la habitación; era el amigo de mi hermana. A penas lo conocía, dejé el auricular descolgado y me abracé de él. Le ensucié la camisa con mi vómito, pero quería abrazarlo muy fuerte, temía desmayarme. Me sentó en la cama y sacó del servibar una botellita de licor que me obligó a beber de un tirón.

Detrás de él venía un bell boy que comenzó a hacer las maleta sin que yo le hubiese pedido nada. Yo sólo repetía una y otra vez el nombre de mi esposa.
─Mariana, Mariana, Mariana, ¡Mariana!
El amigo de Mónica ya había pagado la cuenta del hotel y me llevó al aeropuerto, para intentar tomar el último vuelo. No lo logramos y pasé toda esa noche haciendo llamadas absurdas. ¡Qué larga noche! La noche más larga de mi vida.

Mariana había muerto en accidente de tráfico. Un trailer se derrapó y la prensó en su coche. Murió de inmediato, aplastada contra el volante. Una muerte rápida. Las llamas que se sucedieron no le provocaron dolores. Eso aseguró el forense. Mariana. Mariana. ¡Mariana!...

Llevábamos un dos meses de casados y ella esperaba un bebé desde hacía tres semanas. Mariana. Mariana. Mariana. Mariana. ¡Ay Mariana!

Nunca más me he vuelto a acercarme a una mujer para cortejarla. Prefiero la viudez. Mariana. Mariana. Mariana. ¿Por qué saliste de compras esa tarde? Mariana, el refrigerador estaba lleno. Mariana, ¿por qué manejaste si llovía tan fuerte? Mariana. ¿por qué me dejaste solo?

9 Comentarios:

Blogger El Serch dijo...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

1:10 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Escrúpulos:
1) El título es deliberado: "Apócrifo I: mi secreto".
2)Pienso en una situación de facto que no es prudente nombrar. Basta la clave: jurídicamente posible, pero muy difícil.
3)Dios no se enoja porque fantaseemos amar y desear una mujer doctor. Le enojan mucho más otras cosas.

10:31 a. m.  
Anonymous El sofista enmascarado dijo...

El comentario anterior no se entiende pero ni tantito.

Además ¿cómo se atreve el usuario anónimo a tocar con esas manotas un tema tan delicado para el doctor, al que todos queremos tanto? Qué escándalo.

11:48 a. m.  
Blogger ErosGod1 dijo...

Take it as it comes

Time to live
Time to lie
Time to laugh
Time to die

Take it easy, baby
Take it as it comes
Don't move too fast if you want your love to last
You've been movin' much too fast

Time to walk
Time to run
Time to aim your arrows
At the sun

Take it easy, baby
Take it as it comes
Don't move too fast if you want your love to last
You've been movin' much too fast

Somos la superficie sobre la que el destino azota los dados...

12:54 p. m.  
Blogger El Serch dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

2:56 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

A mi no me engañas... miss clayrol es tu secreto.

9:44 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

yo insisto en que es un verdadero hombre de fe

3:54 p. m.  
Anonymous Paty Chapoy dijo...

El Dr. ventaneándose? No puede ser!

7:32 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

que pu....

1:08 a. m.  

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