domingo, julio 23, 2006

Mi tío Chuma

Jesús María, Chuma, era hermano de mi mamá. No recuerdo ni su voz ni su cara. Murió cuando yo tenía cinco años. Él iba a cumplir los diecisiete. Lo atropelló un coche en avenida Cuauhtémoc, enfrente de donde vivían mis abuelos. Estaba jugando futbol en el amplio camellón con palmeras que dividía la calle. Un borracho, ex gobernador de Veracruz, perdió el control, se subió a la acera y lo arrolló. Noviembre de 1967.

Mis recuerdos son muy confusos. Unos meses antes Chuma había colocado globos y serpentinas en mi casa para mi fiesta de cumpleaños. Regresé del kinder y me encontré con mi departamento todo adornado. Mi madre me explicó que su hermano la había ayudado.

La siguiente escena que recuerdo sucedió un domingo. Mis padres, mi hermana y yo habíamos acudido a desayunar a casa de mis abuelos. Tocaron a la puerta y abrí: era la vecina que me pidió hablar con mi abuelita. Acto seguido todos salieron corriendo. Mi tío Sergio se quedó cuidándonos a Mónica y a mí. La televisión me aburría, no transmitían nada salvo un partido de soccer. El día se nos hizo eterno y nos aburrimos de lo lindo.

El tipo que atropelló a mi tío se dio a la fuga. Los amigos de Chuma apedrearon el coche. Mi papá arrancó su coche, un volkswagen blanco, y acompañado de mi tío Quino le dieron alcance. Quino, tan pacífico, lo quería golpear, a duras penas lo contuvo mi padre.

Tercera escena. Nuevamente mi hermana y yo estamos aburridos. Jugamos en los jardines del hospital central militar, mientras mi padre nos mira. Oscurece y seguimos sin entender lo que sucede. Nos han dicho que Chuma está enfermito, pero nosotros queremos irnos a nuestra casa.

Al poco tiempo ─más tarde me enteré que agonizó una semana─ aparecen en mi casa muchos parientes y eso me da mucho gusto. Mi tía Nena, la más pequeña de las hermanas de mi madre, vino desde Torreón, donde estudia la secundaria en un internado. La acompañan Consuelo, mi tía abuela, y Lupe Grande, mi tía bisabuela.

Me explican que Chuma se ha ido de viaje a Europa y yo me quedó satisfecho. Pero poco a poco noto que algo pasa. ¿Ya escribió mi tío? ¿Cómo está? ¿Habló por teléfono? Un día estoy en el departamento de mi abuelita, ella está sentada en un sillón de la sala (que ahora tenemos en mi casa) y yo a sus pies. Le comienzo a preguntar por mi tío, que si tiene noticias de él, que si le ha escrito. Y entonces me atrevo a preguntarle: ¿No se habrá caído el avión? ¿No estará muerto? Mi abuelita me dice que sí, que murió. No recuerdo nada más. No sé si lloré ese día. Otros sí, sí que lloré y mucho. Por años no pude escuchar hablar de él sin que se me saltaran las lágrimas. Incluso ahora, que me he topado con una fotografía suya en una de las recámaras, no me atrevo a mirar su cara. Es curioso: no lo reconozco. Si no fuese por ese retrato, podría encontrarme con él en la calle y no lo reconocería y, sin embargo, me da mucha tristeza mirar su foto. Tampoco me gusta mirar las fotos de mis abuelitos Joaquín y María Amelia. La de mi abuela Emilia, la paterna, si me atrevo a verla.

La muerte de Chuma me marcó para siempre y de no ser porque descreo de las psicología, pienso que por su causa detesto el futbol, que era precisamente lo que él jugaba cuando el accidente.

Lo recogió la Cruz Roja y se lo llevaron a Polanco donde le hicieron una mala intervención. La pelvis se le enterró y le rompió los intestinos. Mi abuelita alcanzó a verlo tirado y sangrado:
─No es nada, mamá, una pierna rota…
Los camilleros lo levantaron y mi abuela le alcanzó a ver los riñones sanguinolentos.

Uno de los médicos de la Cruz se negó a transfundirle sangre si no le pagaban.
─Doctor, mire al muchacho, se está muriendo… ─Clamaba mi abuelita.
Y el médico no se inmutó. Hubo que conseguir el dinero no sé de donde. Por eso mi familia desconfía tanto de esa institución. No sólo le hicieron una mala operación quirúrgica sino que además se aprovecharon de la emergencia. Habrá sido mala suerte, habrá sido una excepción, habrá sido el único pillo, el hecho es que en la Cruz Roja terminaron de desgraciarnos.

En cuanto se le pudo mover, lo trasladaron al hospital militar. Lo volvieron a intervenir y los médicos les explicaron a mis abuelitos que si el chamaco sobrevivía, no caminaría de nuevo. Se le declaró una septicemia. Murió de un paro respiratorio.

El dolor paralizó a mis abuelos y mi madre cargó con todos los trámites post mortem. Mi abuelita no quería que por ningún motivo se le practicase la autopsia:
─Si ya lo destrozaron en vida, no quiero que lo destrocen muerto…
Se dificultó mucho conseguir la dispensa. El abogado del conductor colaboró en la gestión. Mi madre pasó horas y horas en el forense. Cuando ya habían otorgado la dispensa, le explicaron de mala manera que no había secretaria para ayudar al médico a elaborar el informe sobre el cuerpo, que había que esperar. Mi madre acopió fuerzas:
─Yo fui secretaria médica, yo puedo mecanografiar el informe.
Entró a la sala y, a los pies del cadáver, lagrimeando, tomó el dictado del médico.

Los burócratas no se tocaron el corazón y le volvieron a dar largas. Mi madre se soltó llorando. Los oficinistas se compadecieron un poco y le dijeron con desdén:
─Ya, ya, cállese, aquí está el papel…
Mi madre lo recibió y, con el papel en la mano, llena de furia exclamó:
─¿Sabe qué? Voy a rezar todos los días para que a usted le pase lo que a mí, y cuando esté como yo, llorando por su muerto, que un oficinista lo traté como ustedes me están tratando a mí.
Los burócratas se asustaron:
─Ya señorita, ya señorita, cálmese…
Mi madre me confesó que por años cumplió su amenaza y clamó a Dios por venganza.

En una ocasión pasamos enfrente del Forense. Una escultura de Coatlicue engalana la entrada; el detalle me parece de increíble mal gusto y se le comenté a mi madre. ─Pues yo pase dos días ahí y nunca me di cuenta ─me respondió.

Mi abuelito quería matar al conductor. Aunque retirado del ejército, aún conservaba su pistola. Mi abuela ejerció todo su poder de persuasión:
─Matando al desgraciado no vas a devolver la vida a tu hijo…
En verdad mi abuelo perdió los cabales. Los días inmediatos al entierro, insistía en ponerle su lugar en la mesa y en llamarlo a desayunar. Mi abuela hubo de intervenir:
─Mira, tienes que aceptarlo, tú hijo está muerto y a todos nos duele.

Al conductor le remordió la conciencia y por vía de su abogado les ofreció a mis abuelos dinero para viajar. El abuelo consideró la posibilidad de aceptar:
─ Mi hija, a lo mejor debes pasear un poco
─¡No! No voy a viajar al precio de la sangre de mi hijo ─respondió su esposa.

Cuando observo que alguno de mis amigos bebe un poquito de más, siempre pienso en que si el conductor aquél se hubiese tomado un trago menos, seguramente no hubiese matado a mi tío, ni se hubiese desencadenado la tragedia. De ordinario no me hacen caso. Una cerveza, un caballito de tequila, una cuba pueden hacer la diferencia entre el dolor infinito de una familia y un domingo familiar, un domingo como cualquier otro.

34 Comentarios:

Anonymous memo n. dijo...

La verdad la verdad ahora sí no tengo muchas ganas de comentar...

11:59 p. m.  
Anonymous el serch dijo...

Me gustaría navegar por mares de iridio y tungsteno. O sí.

12:10 a. m.  
Blogger Miguel Tormentas dijo...

haces muy bien en apelar a la conciencia cívica, pero hacen falta además leyes muy estrictas...
pero bueno, esto no es una invectiva sino una historia, nuevamente gracias por compartir

12:20 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Es desolador constatar que la crueldad y la indiferencia se llegan a adherir al alma y al cuerpo de quienes, más que cualesquiera otros, tienen como vocación el servicio a los demás.
Lo pensaré dos veces antes de tomarme una copa y conducir a casa.
En un contexto más general: me estremece de horror pensar que por ceguera fanática, por complicidad, por intereses personales, por ambiciones profesionales haya tomado parte en actos que han destrozado una vida o al menos le han robado una parte de felicidad. Me avergüenza que por cobardía y por comodidad guardo silencio ante las injusticias que claman al cielo.

5:14 a. m.  
Blogger El Serch dijo...

Ignoro quién habrá sido el ocioso que usurpó mi avatar. Sólo para decir que se me dificulta comentar este tipo de textos.

Luego le digo porqué.

Buen inicio de semana.

Sergio.

8:58 a. m.  
Anonymous el sofista enmascarado dijo...

El PRD ha hecho una cosa bien, hacer que los energúmenos habitantes del DF usen el cinturón de seguridad. Eso se lo debemos al ingeniero Cárdenas que puso una sanción a quienes no lo usaran. Eso ha salvado muchas vidas.

Sergio, lo que pasa es que "el serch" ya no es tu nombre sino ahora designa un personaje cosmogaláctico que vive en la red como fenomenoide. Yo no lo usurpé. Como demostración voy a decir la verdad, voy a hacer "lo que hacen los buenos".

Ayer vi SUPERMAN, casi muere. Antes de entrar al cine vi a Patricia Mercado en el SEARS de Perisur. Es mucho más alta de lo que pensaba.

Ahí hay cuatro verdades.

1:38 p. m.  
Anonymous sofista enmascarado dijo...

Este link es importante doctor Zagal

12:45 a. m.  
Anonymous pitufo filósofo dijo...

Yo comento que anoche cené y conversé con Carlos Monsivais y con Sergio Pitol. Fue una platica muy agradable. Les intrigaba saber si en el mundo de los pitufos hay democracia.

9:10 a. m.  
Anonymous miguel tormentas dijo...

A pitufo filósofo:

Pregunta 1:
¿La hay?

Pregunta 2:
¿Cómo era el aliento del sr.Monsiváis?

10:45 a. m.  
Anonymous La hermana del pitufo filósofo, o sea Pitufina dijo...

Zagal, hay mucha sangre y muerte en tu blog.

o sea... ¿no podrías escribir algo más sunshine?

11:52 a. m.  
Anonymous Pitufo Filósofo dijo...

Estimado Mike Storms:
1)Papa Pitufo ejerce una tiranía teocrática.
2)El Sr. Monsivais siempre trae consigo pastillas de menta inglesa.

12:30 p. m.  
Blogger Miguel Tormentas dijo...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

3:28 p. m.  
Blogger Miguel Tormentas dijo...

A Gabriel A.G, Diego el argentino o quien resulte responsable:

Por favor dejen de hacer comentarios usando mi nombre. Me resulta extremadamente molesto además de que sus comentarios no son graciosos. Les hago una invitación además a que tengan un poco de sensibilidad y no llenen de comentarios-basura los posts que hablan de cosas más dolorosas y/o personales. Por último le sugiero a Héctor que quite la opción de comentarios, ya que se ganaría más de lo que se perdería.

3:42 p. m.  
Anonymous el sofista enmascarado dijo...

No que yo sea él... ni nada... pero me cae que él no es. Pero yo no soy él.

Ahora bien, me cae que tú sí eres el que se pone el nombre de sofista. Sólo que yo no me quejo por la misma sofisticidad verdá. Tú sí estás en tu derecho.

5:00 p. m.  
Anonymous truthful castor dijo...

Totalmente de acuerdo con Miguel Tormentas. Alto al plagio y más delicadeza: coloquen sus comentarios pseudo-graciosos en otros posts.
Seamos empero justos. Ni los más payasos ni los más cargados a la izquierda se han burlado jamás de asuntos personales, hasta donde yo alcanzo a distinguir. Sus burlas van en otro sentido.
En descuerdo con el último punto: La censura no conduce a nada y da la razón siempre al censurado.

4:24 a. m.  
Anonymous El Sofista Enmascarado dijo...

Todos, plagiados o plagiadores, burladores o burlados, hemos sufrida una pérdida familiar dolorosa. La vida es dura.
Pero, !fuera tristeza, los invito a festejar por el número 100 en mi blogsote, y si se animan, a tomar unas chelas y comer chalupas poblanas!!!

10:49 a. m.  
Anonymous El sofista enmascarado dijo...

Ah qué bien me cae mi doppelgänger, sí secundo su propuesta ¡Vamos por unas chelas y unas tortas ahogadas!

4:00 p. m.  
Anonymous truthful castor dijo...

mi nombre también ha sido plagiado, autor del blog le sugiero que quite en cuanto pueda la opcíon de comentarios, esto raya en el ruido

4:19 a. m.  
Anonymous francisco dijo...

no tiene que quitar la opción de comentarios, hay una opción mediante la cual sólo pueden comentar miembros de blogger y es imposible comentar con "otros" nombres, así por ejemplo en vez de simplemente comentar con la opcíon de "otros" y poner "pitufo filósofo" yo tendría que sacar una cuenta de blogger.com con el nombre de pitufo filósofo, lo cual sería altamente impráctico

dígame doctor zagal si le interesa y le pongo un comentario con los pasos para desactivar las opciones de "otros" y "anónimo" para que sólo puedan poner comentarios personas dispuestas a dar la cara o a hacer circo maroma y teatro para poner una broma

4:23 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

He ahí la doble moral de la derecha...

11:04 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

ja! como si la izquierda no tuviera doble moral...

12:20 p. m.  
Anonymous Wallace dijo...

No sabia q los aristotelicos gozaban de sentimientos y tratarn de escribir en prosa refinada ...el mundo esta lleno de sorpresas

2:54 p. m.  
Anonymous Carlos V dijo...

¿Te crees mucho por lo de la independencia de Escocia o qué?

1:06 p. m.  
Anonymous miguel tormentas dijo...

Héctor, perdón. No quites la opción de comentarios. También pido una disculpa pública a Gabriel A.G. y a Diego el argentino. Estaba fuera de mis cabales. No es tan grave lo del plagio.

1:13 p. m.  
Blogger Garcín Altoalcázar dijo...

Héctor:
Mira entre los comentarios del blog de Cheve (no son muchos, venga). Encontrarás uno muy grato, de tu buen amigo,
Yo, SuperYo y Ello.

3:24 p. m.  
Anonymous personalista dijo...

Los 'comments' valen la pena por sí mismos. ¡No los quite Dr.Zagal!

8:41 p. m.  
Anonymous Kawabonga dijo...

¿Alguien sabe la direccion del blog de Beuchot ó Llano ó Pereda ó Rivera ó Volpi?

Si se hubieran inventado los blogs hace 25 siglos, no habría filósofo respetado hoy día.

10:48 p. m.  
Anonymous RACHE dijo...

ay no masquen si son unos pirrurris

10:52 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

"Francisco" es tan anónimo como un servidor.

4:55 a. m.  
Anonymous cándido dijo...

Doc., ¿a mí también me considera necio, corruptor de la juventud y digno de censura?

5:04 a. m.  
Blogger A.V. dijo...

Por lo visto tiene ud. una larga lista de fans, asiduos al bloggeo o a mostrarle a su profesor que lo leen.

A mí me resulta divertido, trágico y mentiroso.

Yo no soy fan. Pero eventualmente me acerco.

6:32 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Lo que más me sorprendió fue la imagen de un Zagal pequeño. ¿Qué no nació siendo doctor? Zagal: ¡Por favor pega en tu blog una foto de cuando eras niño!

1:40 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

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9:58 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

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12:11 p. m.  

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