domingo, agosto 06, 2006

Hegel y la precariedad humana



Acabo de llegar de Londres en un vuelo agotador. Sucedió lo que tanto me temía: pesqué una enfermedad gastrointestinal. Nada de cuidado, aunque como suele acontecer en estos casos, la enfermedad es muy molesta y, ¿cómo decirlo?, un poco engorrosa. Cada vez que visitaba el baño me acordaba de Hegel, quien murió de cólera, es decir, de diarrea. El filósofo de la síntesis falleció de dispersión (Según otra versión, la causa fue una enfermedad parecida al cáncer).

El paseo-safari hubo de suspenderse. Viajé de Mombasa a Nairobi en el primer vuelo que encontré, gasté un dineral. Ni siquiera pude poner un pie en la playa. Si la superstición no fuese pecado, juraría que los espíritus tribales se vengaron de mí por difamar esta tierra. ¡Ay!

Me atendió el médico del hotel, una mujer muy agradable, acostumbrada a tratar con turistas aprensivos. Su prescripción se limitó a dieta blanda, líquidos abundantes y paciencia. Diagnosticó una infección viral, de las que se auto controlan, a diferencia de las bacteriana que necesitan antibióticos. Dicho y hecho, el viernes en la mañana mejoré, incluso me animé a pasear un rato por Nairobi, aunque no hay mucho que ver, pero después de todo el jueves encerrado en el cuarto de hotel, tomar aire fresco resulta estupendo. Bueno, eso de “aire fresco” es una metáfora; el calor húmedo sofoca, ríanse de Culiacán, Villahermosa o Mérida, lo de Nairobi es humedad y lo demás son vaciladas. Desconfíen de las guías de viajeros, según ellas, el clima de Nairobi es moderado, incluso en esta época. Se ve que quien la escribió jamás caminó fuera de su habitación.

¿Y de dónde salió el virus si tomé todas las precauciones sugeridas por las guías y por mi hipocondría? Hay tres hipótesis: 1) Al lavarme los dientes; 2) Con el té o el café; 3) Con los cubitos de hielo de una Coca Cola. Me inclino por la tercera. Sea como fuere, de ahora en adelante me lavaré los dientes sólo con agua purificada.

Evidentemente, saqué la fotografía de google. ¿O les hubiese gustado ver un wc?

16 Comentarios:

Blogger Miguel Tormentas dijo...

bueno, yo conocí a un inglés que viajaba a méxico con sus botellas inglesas de agua purificada y su caja de cereal

10:14 p. m.  
Anonymous El sofista enmascarado dijo...

Zagal, la mejor protección contra los bichos son los anticuerpos.

Esos sólo los obtienes echándole a tu cuerpo bichos para que se los enchile y aprenda la lección. Es un hábito, una virtud biológica.

Esos bichos los encuentras en los deliciosos tacos de cochinada que están por mi casa, a los que siempre te invito y nunca quieres ir.

Digamos que el fronimós y el spoudaios se echarían algunos de esos tacos para ganar experiencia, de otro modo se volverían micos.

Los mexicanos tenemos tantos anticuerpos que somos invencibles. El amigo inglés de Mike Stormentas hace bien, él no tiene anticuerpos y tú tampoco Zágal... pero para eso estamos los amigos. Yo te mostraré. Vamos a los "tacos beto"

11:59 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Tormentas. Cuántas veces te he dicho que no escribas en el blog de zagal.

1:24 a. m.  
Blogger El Serch dijo...

No. Más bien esperaba ver su foto en ese Safari como buen filósofo aritotélico-analítico. Maomenos a la usanza de Davidson y cia...

¿Nos trajo algo?

9:33 a. m.  
Blogger Enrique G de la G dijo...

Filosofía, "una profesión peligrosa", sobre todo cuando en aquellas latitudes.

(A propósito de Hegel: en la casa de al lado de la suya vive Angela Merkel. Schopenhauer sí pudo salir de Behlín y escapó a la cólera.)

4:48 p. m.  
Blogger Justo Medio dijo...

Yo tenía una yegua. Pobrecita, estaba enferma de lo mismo que Zagal. Ella y yo vivíamos juntos en Berlín. Quería salir de esa ciudad para escapar del cólera, pero al escapar monté en ella.

11:03 p. m.  
Anonymous El sofista enmascarado dijo...

Estoy leyendo un libro de Jordi Soler, está editado en Alfaguara y no sé qué pensar, se llama "los rojos de ultramar"

¿Qué opinión tienen del autor-locutor? ¿lo desprecian?

Yo voy a escribir un libro intitulado "los rojos contra ultramán"

12:09 a. m.  
Blogger Miguel Tormentas dijo...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

2:24 a. m.  
Blogger Miguel Tormentas dijo...

oye sofista, hay algunos pensamientos que sí te guardas para ti, ¿verdad?, ¿verdad que sí?

2:25 a. m.  
Anonymous de Vicente dijo...

!Vaya! Acabo de descubrir tu blog, !Menudo descubrimiento! Me encanta. Te leeré muy a menudo.

Yo me quedo con la primera. Esos cepillos nunca se sabe lo que llevan. Y no por favor, gracias a Dios que no colgastes la foto del wc. :)

Yo sólo soy un joven de 16 años con muchas ganas de escribir.

Seguiré leyéndote.

Un abrazo, de Vicente

1:19 p. m.  
Anonymous El sofista calabazeado dijo...

Pensándolo bien ya no voy a ir tan seguido a los tacos Beto. No he podido dejar la bacinica.

8:09 a. m.  
Anonymous el sofista enmascarado dijo...

Pues yo nunca dejaré de ir a los tacos de cochinada de BETO.

Allá tú colega.

Sí hay comentarios que sí me guardo... eh...

12:37 p. m.  
Blogger La Cosa Mostra dijo...

LA CENSURA DEL ZAGALISMO
Me altero cuando Zagal borra comentarios. Me produce una curiosidad malsana saber el qué, el porqué y el quién...
(Supongo que no son censurados precisamente por ser comentarios idiotas... ¿algún comentario sobreviviría? Me queda claro que el mio no)
A la espera de ser censurado y así conocer el Hades Zagalesco, su amigo,
R Tobias

6:45 p. m.  
Anonymous Cándido dijo...

Pero si el Doc. jamás ha defendido la censura ni nada parecido...

11:14 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Pues yo si vi en éste mismo post que un comentario fue borrado, y el mismo Zagal amenazo con borrar ciertos comentarios estupidos en algun post del mes pasado.

Y que bueno, ojalá lo haga, la mayoria dice pura madre para sentirse inteligente, deslumbrar a Zagal o hacer que entiende algo de la vida. Yo me pregunto, ¿porqué no se quedan en su propio blog y nos ahorran a todos la vulgaridad intelectual que gasta nuestros ya de por si desgastados ojos?

Un atento léctor de éste blog.

1:15 p. m.  
Anonymous el sofista enmascarado dijo...

¡Pero bien que nos lees!

2:26 p. m.  

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