domingo, octubre 22, 2006

¿Cómo es Dios?

Un amigo y yo estamos escribiendo un texto sobre Rousseau. Al inicio de sus Confesiones se invoca al Ser Supremo y nunca más —me parece— vuelve a mencionársele. Esa divinidad es bastante cómoda. Puede ayudarnos en caso de extrema necesidad, pero no exige tanto como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Una buena parte de mis amigos (quizá también yo) cultivan ese confortable deísmo. Ya nos enteraremos dentro de noventa años de quien tenía razón, si Pascal o Rousseau.

6 Comentarios:

Blogger Miguel Tormentas dijo...

la única vez que mis alumnitos de ética se quedaron completamente callados fue mientras les contaba el libro de job

12:09 a. m.  
Blogger La Cosa Mostra dijo...

SEGURO DE VIDA
Es interesante de que se parta de ¿Cómo es Dios? en ves de si ¿existe Dios?

Siguiendo a Ratzinger en aquel libretillo de Introducciòn al Cristianismo, me parece que los autores como Rosseau y demás pensadores postcristianos modernos mencionan al "ser supremo" o "demiurgo" por aquella duda fundamental de quien rechaza la fe: ¿Y si estos cristianos, después de todo, tuvieran razón?

Asi, si pierden la apuesta fundamental al menos tendrán algo que decirle al creador: "Te respetamos los derechos de autor".

Saludos mi doc,
Rafael Tobias

12:51 a. m.  
Anonymous Alex Ferri dijo...

En verdad qué ñoño es usted, y además, un tanto cursi.

11:24 a. m.  
Anonymous Alex Ferri dijo...

En verdad qué ñoño es usted, y además, un tanto cursi.

11:24 a. m.  
Blogger Miguel Tormentas dijo...

lee el antiguo testamento y ya nos dirás si lo que dice zagal es cursi

el eclesiastés es cabrón, dust in the wind es cursi

3:35 a. m.  
Blogger M CARDOSO dijo...

THOMAS PAINE

Eu acredito em um Deus, e em nada mais; e eu espero pela a felicidade além desta vida. Eu acredito na igualdade do homem; e eu acredito que religioso dever consiste em fazer justiça, amor perdão,e esforçar para fazer nosso semelhante criaturas felizes.

Mas, alem disso eu acredito em muitas outras coisas, eu devo no progresso deste trabalho, declarar coisas que eu não acredito, e minha razão para não acreditar.

Eu não acredito no credo pregado pelos judeus, ou pela Igreja romana, igreja grego, igreja turca igreja protestante, nem igreja alguma que conheço. Minha própria mente é minha igreja.

Isso não significa por esta declaração condeno aqueles que acreditam de outra maneira; têm o mesma direito a sua opinião, como eu tenho o meu. Mas é necessário à felicidade do homem, que ele seja mentalmente fiel a si mesmo.

Infidelidade não consiste em crer, ou em descrer; consiste em professar uma crença que ele mesmo não acredita.

1:35 p. m.  

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