domingo, abril 30, 2006

Exorcismos

Hoy asistí a un bautismo católico del rito maronita. No sabía que esa liturgia, a diferencia de la romana, conservan los exorcismos previos al Vaticano II. Las fórmulas son impresionantes, casi aterradoras; por suerte, el bebé no las entiende. Si el demonio y sus ángeles rondan las cunas de los niños, ¿qué será de nosotros los adultos?

sábado, abril 29, 2006

Aristóteles: metáfora y claridad

He terminado un trabajo sobre metáfora y claridad en Aristóteles. El filósofo busca la claridad epistemológica y por ello desconfía de la metáfora a la que era proclive Platón. Las metáforas son poco "claras". Lo curioso es que afirmar que una metáfora es "poco clara" es, a su vez, una metáfora. Cuando le cerramos la puerta principal a las metáforas, éstas se cuelan en la casa de la filosofía por la puerta de servicio o por alguna rendija del sótano (otra metáfora). ¿Significa esto que sólo hay metáforas? Significa que metalenguaje y lenguaje están imbricados y se confunden continuamente.

Pesimismo, optimismo, esperanza

La modernidad ilustrada es optimista. El cristianismo es pesimista, pero cultiva la esperanza. Los posmodernos son pesimistas y desesperanzados, salvo cuando se enferman y acuden al médico para que los cure (¡ah! entonces sí tienen fe en la razón intrumental). Cuando el médico los desahucia, acuden al sacerdote, al pastor o al rabino (siempre en secreto) y recobran la esperanza. Por eso los optimistas difícilmente se irán al cielo cristiano: no necesitan de quien les enjugue las lágrimas.

Hay varias caminos de superar el pecaminoso optimismo ilustrado, cito algunos: 1) Casarse o, en su defecto, confiar ciegamente en la novia; 2) Cumplir cuarenta años; 3) Aprender a embalsamar cadáveres de gente famosa; 4) Utilizar el corrector de Hortografía de Word; 5) Dar clases en secundaría; 5) Padecer migraña; 6) Visitar Nueva York

La alegría

Cuando una persona se ríe caben cinco posibilidades y sólo cinco: 1) Está borracha; 2) Está drogada; 3) Está pecando; 4) Es tonta; 5) Está en el cielo.
El monje de El nombre de la rosa no andaba muy descaminado