jueves, noviembre 30, 2006

El enmascarado de plata

Hace unos días un amigo me platicó que ya no cree en la Trinidad ni en la divinidad de Jesús. Para matizar su postura (el super ego es canijo), añadió que si pudiese conocer a un personaje de la historia, elegiría a Cristo. Me hizo gracia el comentario. Si Jesús no es Dios, el individuo que pintan los Evangelios necesitaría atención psiquiátrica urgente: megalómano y paranoico. ¿A quien si no a un chiflado se le ocurre dividir al mundo en los que están con él y los que están contra él? ¿A quién si no a un desubicado se le ocurre afirmar que lo hemos de amar a él más que a nuestras familias?

¿A qué personaje me gustaría conocer? Al Santo (es que soy muy religioso).

martes, noviembre 28, 2006

La guerra de Troya

Mi amigo D. ha comenzado a dar clases. Copio fragmentos de su último correo:

Profesores y amigos:

Preocupado por la escasa cultura de mis alumnos de preparatoria, les platiqué toda la historia de la guerra de Troya. En su examen de etimologías, como las pobres criaturas no tenían ni idea de lo que les pregunté, les agregué una pregunta de rescate. Sus respuestas son una joya de la mala ortografía y de la poca retención. Cabe notar que todos estuvieron muy atentos cuando les conté todo esto.
[...]


- “Por culpa de Afrodita, le concedió a Paris ser la mujer más hermosa”

- “La guerra de Troya empezo porque metieron en el castillo un caballo de Troya a Troya y salieron y mataron a todas y empezo por Elena la que era esposa de un conandante y tubo "sexo" con Paris y los cacharon porque se enamoraron y se declararon la guerra y hay empezo la guerra”

lunes, noviembre 20, 2006

Las tentaciones de la carne

Acabo de regresar de Monterrey, donde di una conferencia. Uno de los encantos de los viajes a Nuevo León es que aprovecho para comer arracheras. En realidad no soy muy devoto de los cortes, aunque disfruto comerlos de vez en vez. Son tres los motivos por los cuales no como carne de res con frecuencia:
1.- La carne roja es de difícil digestión y odio esas comidas pesadas, como las del Buen Bife o el Cambalache que te impiden volver a probar un bocado durante veinticuatro horas.
2.- Detesto los pedacitos de carne entre mis dientes (es horrible usar palillos en la mesa y peor aún remover los trocitos con la lengua mientras se toma el café).
3.- En Chilangolandia, la carne de res de calidad es cara y de mala calidad.

sábado, noviembre 11, 2006

El interior del ser humano


Hace unos días me practicaron una "endoscopia" (no sé si lleva acento). Estuve muy nervioso, pues desde el primer momento pensé que se trataba de cáncer, de alguna enfermedad degenerativa, crónica e incurable o, cuando menos, de una bacteria desconocida y resistente a todos los antibióticos. Finalmente resultó un asunto menor, aunque no por menor me he librado de la dieta. ¡Ay de mí! Ya estoy hasta las narices de comida sana; se me antojan un chicharrón verde, una enchiladas de mole, un trago de mezcal, una cuba, pero no, estoy comiendo frutas y bebiendo jugos. Mugre estrés. Para colmo, el IMSS no quiere jubilarme por la hernia hiatal.

Como no pude subir las imágenes de mis estudios (venían en DVD), tuve que buscar una imagen cualquiera de la red. Supongo que para los legos lo mismo da un esófago que otro; todos son igual de feos. Lo importante es que más o menos así se ve nuestro interior.

jueves, noviembre 02, 2006

Corrección política

Dos colegas se sientan a la mesa. El mesero trae una fuente con dos filetes: uno reseco y pequeño, otro grande y jugoso. Eustaquio se sirve sin chistar el trozo tierno. Eusebio se queda estupefacto mirando con envidia el plato de su compañero:
— ¡Oye! ¡Que mal educado eres, Eustaquio!
— ¿Yo? ¿Por qué?
—Debiste haberme dicho, “Eusebio, adelante, sírvete tú primero…”
—¿Ah si? ¿Y cuál pedazo hubieses escogido?
—Pues obviamente el filete reseco; es lo que hace la gente educada
—¿Pues entonces de qué te quejas? Me serví el que me ibas a dejar.