domingo, enero 07, 2007

Autocrítica


Propósito de nuevo año: reconocer, al menos a medias, a mis maestros. Quizá por soberbio, quizá por ingenuo, siempre he intentado mantener distancia de mis mentores. Me regocijo en criticarlos para demostrarme a mí mismo que no escribo como ellos, que no pienso como ellos, que no hablo como ellos, que no leo lo que ellos leen, en definitiva, que nos les debo nada. Sufro el síndrome del inseguro. Vista desde fuera, mi actitud resulta ridícula. No soy original. Me cuesta reconocerlo: no soy original. Tampoco mis maestros, pero creo que por honradez y por salud mental debo reconocer que les debo mucho y que no soy menos inteligente (o más tonto) por haber recibido su influencia.

Con el paso del tiempo me he alejado de algunos. Pero eso no significa que en su momento no los haya escuchado con atención.

Bueno, pues ahí va la lista. En primer lugar, Fernando Inciarte; después, Alejandro Llano, mi Doktorvater. Luego vienen otros: mi queridísimo amigo Carlos Pereda; el otro Carlos (Llano). También Mauricio Beuchot. En la licenciatura: Jorge Morán, quien siempre me animó a leer las fuentes. De la preparatoria: el ocurrente Héctor Lerma. Fuera del ámbito académico: Christopher Domínguez.

A Carlos Pereda le debo mi interés por los Tópicos de Aristóteles, tan decisivos en mi trayectoria filosófica (y mucho, mucho más). A Alejandro Llano le debo el descubrimiento de la colección Anagrama: Auster, Tabucchi, Canin, Magris… A Inciarte, el interés por los comunitaristas, la pasión por autobiografías y el gusto por el Eiskaffee. Lerma me llevó a Chesterton, Agatha Christie y Jardiel Poncela; los tres se encuentran, ahora, entre mis autores predilectos.

Hecha la autocrítica al más puro estilo marxista, quedo relevado, por lo pronto, de los agradecimientos en esta bitácora.

13 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Un maestro es un verdadero artista, recibe un material, le da forma, resuelve los problemas que se van presentando en el transcurso, le deja un poco de sí y la deja ir. En ocasiones la obra no reconoce al maestro, pero el maestro siempre reconocera y amara su obra

8:13 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

jajajajaja muchas veces, los maestros son nuestros segundos papás, pasamos mas tiempo del dia con ellos que con los biológicos.

8:29 p. m.  
Blogger Guillermo dijo...

Héctor, amigo, mentor, yo no he dejado de escucharte hablar de esas personas. Diario hablas de ello. O semanalmente, al menos. Creo que tu autocrítica no se sostiene. Creo que deberías de pensar en quienes ya no piensas.

11:12 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

De nada. No tenías por qué agradecerme. Pues aunque sé qu no me recuerdas, reconozco que de recordarme me mencionarías.

1:44 a. m.  
Blogger The Phantom 2040 dijo...

Yo que recuerde, el único mentor que tuve en la prepa (y aún después), es usted... aún siento su influjo... aunque eso de conjuntar finanzas y filosofía, pues es en lo único que no logro seguirle... por deficiencia mía, supongo.

Saludos!

12:13 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

¿Y San Josemaría de Balaguer?

1:18 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Qué bueno que has decidido reconocer a quienes en algún momento te reconocieron a ti como su alumno. La síntesis está consumada.

5:56 p. m.  
Blogger Michael Corleone dijo...

Los maestros aunque no querramos reconocerlo nos influyen en buena medida. A pesar de todo, en algunas ocasiones siempre tomamos algo de ellos. Yo lo he comprobado, gracias a su clase pude hablar del renacimiento, de una manera más completa.

6:27 p. m.  
Blogger Rodrigo dijo...

Aunque ya de algún modo deducíamos quienes han sido tu grandes influencias, no hay nada como saberlo por boca tuya

7:03 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

y no hay que olvidar que el primer contacto con la filosofía es usualmente con el profesor de lógica de prepa...

¿o no?

9:22 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

ak er

11:24 p. m.  
Anonymous Don Leonardo dijo...

Joder! Que te has olvidao de mi y me has dejao flipao. Si de mi has aprendido mogollon y no lo puedes negar. Cria cuervos y te sacan los ojos, joder!

10:47 a. m.  
Blogger Enrique Gallud Jardiel dijo...

Muchas gracias por la referencia a mi abuelo.

9:57 a. m.  

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