sábado, junio 09, 2007

Apócrifo 6

Cuando Mariana murió, me propuse no enamorarme nunca más. Durante años cumplí mi propósito. Mi psiquiatra y mi gastroenterólogo pueden dar fe de mi fidelidad a la memoria de mi difunta esposa. No por casualidad, mi buró está atestado de antiácidos y antidepresivos. Levanté una muralla entre las mujeres y mi corazón. Hace un par de años, mis fuerzas flaquearon y comencé a salir con Juana. Estudió informática en la Universidad Nacional y trabaja para una compañía de software. Vive en la colonia Álamos. Es alta, delgada y morena. Tiene el pelo negro. Su inglés es perfecto y gusta de la música vocal. De chica fue muy estudiosa. Su madre murió hace cuatro años. Siempre que nos reuníamos me repetía que yo le gustaba mucho y que el azul claro de mis camisas me quedaba muy bien.

El viernes 1 de junio la invité a tomar una copa de vino en Sommelier, un restaurantillo de medio pelo en Insurgentes Sur, frente al Parque Hundido. Nos la pasamos en grande. El lunes pasado nos citamos en el bar de Cluny, en San Ángel. A última hora canceló. No me preocupé demasiado. El martes 5 le marqué un par de veces y no tuve suerte. El miércoles 6 de junio me regresó la llamada y, sin más preámbulos, dijo que ya no quería salir conmigo. Que ella no era una mujer para mí, que debía concentrarme en mi nuevo trabajo. Estoy triste. Muy triste. Nunca debía haber faltado a mi promesa.

6 Comentarios:

Blogger lafiebredelmono dijo...

prueba y error.

8:37 p. m.  
Anonymous DR. WAGNER dijo...

No se preocupe Doctor, las mayoria de las mujeres son así, dan alas y despues ellas mismas las cortan. No se preocupe, ya vendrá otra que tal vez no se las corte tan de prisa

4:05 p. m.  
Blogger Goldenlink dijo...

ja, pense que esas cosas se acababan con el tiempo, parece ser que estoy condenado...

siempre que me lastiman me digo, ni una más, enamorarme ni una más, y ahi estoy, lo extraño es que todo es perfecto hasta el punto en que me enamoro, cuando lo hago, ahi pierdo, no se, tal ves me vuelvo feo cuando me enamoro, la cosa es que uno suele ser el bocado mas apetecible de un platillo cuando los sentimientos no nos alcanzan, pero en cuanto llegan, siempre terminamos siendo las sobras.

Triste? sip es verdad; pero es el viejo juego de estira y afloja, si no sabe uno jugar, seguro va a perder.

hey Doc. use la mirada de Jaguar... (siempre funciona)

6:04 p. m.  
Blogger Garcín Altoalcázar dijo...

Héctor:

Muy mal por sacarla a esos lugares. Eso es lo que pasa. Las chicas posmodernas esperan que las saques a bailar. No a chupar sofisticadamente. Y luego, en confianza, te cuento un par de cosas que me han contado sobre estas situaciones.

Qué bueno que te acompañen Prozac y Tums. Con todo, déjame presentarte al señor Valium, que después de un coñac es maaaaaaraaaaavilloooooooso.

12:37 p. m.  
Blogger Imagíname dijo...

Hum...he aquí el rincón de los lastimados...deberíamos hacer un partido político, somos bastantes...

3:56 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Es una lastima lo sucedido, una pregunta, yo tenia pensado llevar a una chica al sommelier, dice que es de medio pelo ¿como de cuanto estamo$$$$ hablando?

2:46 a. m.  

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