jueves, mayo 01, 2008

Día del niño

¡Que encantador es el niñito. El mal mismo en encantador en miniatura. Hasta el infierno en forma de bolisillo y el mismo demonio, si se presentara del tamaño del dedo gordo y cola de ratoncito, serían encantadores”.
Alfred Polgar, La vida en mínúscula

Acabo de regresar de Zürich, donde asistí a un congreso internacional sobre infancia. Uno de los ponentes criticó los sistemas políticos adulto-céntricos. No sé qué quiso decir con ese adjetivo. En cualquier caso, me molesta la idealización de la niñez. Hablan de ellos como si fuesen criaturas impolutas. Los niños son ingenuos, pero no inocentes; son groseros, pero no sinceros; despilfarradores, pero no generosos. Tienen todos los defectos del homo sapiens y pocas de sus virtudes. Los adultos debemos educar su crueldad y egoísmo innato; de lo contrario, se matarían entre ellos. Un pediatra le explicaba a una madre aprensiva:
-- Señora, es normal que su niño lloré cuando lo lleva a la escuela. Es muy duro para ellos.
--- Es que los niños se tratan con la ley de la selva.
-- No señora, se tratan con la ley del kinder, que es mucho peor.

3 Comentarios:

Anonymous Alonso el numerario dijo...

Soy un fantasma...

5:21 a. m.  
Anonymous el sofista enmascarado dijo...

La primaria es el infierno, no aprende uno nada, nomás te están chingando unos mocosos y lo peor es darse cuenta de que uno también es mocoso.

10:41 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Yo sufrí en la primaria.

4:06 p. m.  

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