domingo, octubre 12, 2008

Radiografía de mi alma




  1. El viernes bebí un par de tragos con Eduardo Andrés en el Moncarca. Pasamos un buen rato.
  2. Ayer sábado estuve todo el día en cama. Sumido en el agotamiento. No pude asistir a la boda de mi amigo Ricardo. Hoy por la mañana me practicaron algunos exámenes de emergencia: triglicéridos: 303. Glucosa: 91. Colesterol 233. Presión: 97/65. Ritmó cardiáco: 64. Supongo que ahora sí me voy a morir pronto. Por suerte, acabo de renovar mi póliza de seguro de vida. Se quedan como albaceas de mis diarios Sergio y José, creo que les irá bien con las regalías de mis diarios secretos.
  3. Meditatio mortis al estilo del Fedón. Revisé libros viejos de casa. Encontré una colección de cuentos de Calleja en colores, publicados en Madrid en 1922. Me sorprendió la calidad del diseño, es verdaderamente hermoso, moderno; no hubiese creído que en la decadente España de principios del siglo XX pudiesen editar unos libros con un diseño tan audaz para ese tiempo. Lamentablemente, sólo puedo sacar fotografías con la cámara de la computadora y estas imágenes de mala calidad son todo lo que puedo ofrecer.
  4. Retomé la lectura de El último encuentro de Márai, es un libro encantador, con ese toque de nostalgia de los escritores del extinto Imperio Austro-Húngaro, un libro lleno de historia, de olores rancio, que nada tiene que ver con los aromas a grasa de hamburguesa de Nueva York, un libro, en definitiva, que no le dice nada a los escritores jóvenes, ávidos de redacción estilo chat. Envejezco irremediablemente. Agradezco a mi amiga Paty que me haya regalado este libro.
  5. Como otro preparativo para mi muerte, invité a Mónica y a Enrique a comer al Racó de la Condesa. Una elección acertada. Nuevamente caí en la tentación de las verduras. De primero, un salteado de setas, corazones de alcachofas y espárragos, un platillo delicado, con ese refinamiento en las verduras que sólo los españoles son capaces de lograr. De plato segundo: verduras asadas; las calabazas eran verdaderamente sublimes. A la hora del postre, pensé en mis análisis médicos y opté por requesón con almendra y un toque de miel de abeja. Pan con achoas de entremés. Vino blanco como aperitivo y, tinto con los platos fuertes. Vino catalán, por supuesto. Estoy casi seguro de que las almendras del postre eran españolas y no norteamericanas.
  6. Despúes de comer, caminé un rato por el Parque México. Escuché una gaita acompañada de percusiones afroamericanas, tocadas por unos chicos medio andrajosos pero afinados, y disfruté de la agradable luz de otoño.

8 Comentarios:

Anonymous pati la cabezona dijo...

Ay Héctor, de verdad que no tienes que agradecer, quién sino yo soporta todos tus escritos (que Dios te los perdone, que yo no puedo)

7:40 a. m.  
Blogger Mario Gensollen dijo...

Mi buen doc y su alma exótica

2:10 a. m.  
Blogger De-Scartes dijo...

no me lo imagino comiendo calabacitas al hervor.
lo que describe, estimado doitor, me parece una de esas suculentas comidas del mundet; o de los hospicios del dif. en el peor de los casos, una comidilla de aereoméxico.
en un orden de ideas distinto, me sigue pareciendo horroroso el sol otoñal después de unas copas de tinto de catalunya; si de por sí las orejas se ponen coloradas, el sol vuelve nefasto e insoportable el calorcillo que produce el vino.

4:59 p. m.  
Blogger F. Sosa dijo...

Dr. lo quiero invitar a que vea mi blog y ojalá pueda recibir un comentario suyo. Mi blog es http://alsosprachzara.blogspot.com/
Muchas Gracias

11:11 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

"San" De-scartes,
Medita, por favor, todas las pendejadas que has dicho en un párrafo. Descartes (el auténtico) se debe estar revolcando en la tumba. Estás peor que memo mamila y sus aventuras con Refufú.
P.S. Y no soy tu admirador: yo admiro a Wittgenstein, a David Hume y a Donald Davidson. Imagínate si voy a perder tiempo y bajar mi IQ a menos trillón admirándote.
Lo que pasa es que CAGAS la madre diciendo pendejadas, hablando de cosas que no conoces y lamiéndole los huevos al doitorcito Zagal, a quien le fascina chuparle el cerebro y la vida a chamacos babosos, desprevenidos y fanáticos.
Y de entrada: chingas a tu madre a cualquier cosa que respondas.

5:36 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

22 de octubre y no hay nuevas entradas? con razon en clase de filosofia lo comparan con epicuro! solo en buenos restaurantes y disfrutando los placered de la vida

12:08 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

usted es un idiota , cree que sabe mucho de gastronomia y aun asi piensa que el pujol es el mejor restaurante del mundo.

4:36 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

¿Zagal y el zagalismo? no manche, vanidoso de madres además de tragón.

1:52 p. m.  

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