martes, septiembre 30, 2008

Otro fin de semana




  1. El sábado di en Monterrey una clase sobre la ética de Aristóteles a un grupo de profesionales de carreras no humanísticas. Este tipo de público es muy interesante, pues carecen de los prejuicios que tenemos los filósofos "profesionales" y hacen las preguntan con la agudeza de quien no le tiene respeto a las autoridades antiguas. Por ejemplo, a la hora de hablar de la inteligencia teórica como actividad que imita la vida de Dios, uno de ellos hizo la pregunta pertinente: "Y a estos señores, ¿quién les reveló a qué se dedica Dios?". En efecto, damos muchas cosas por supuestas; son presunciones que necesitan argumentos. La pregunta de esta persona me obligó a reestructurar mi exposición para que fuese menos "dogmática". Evidentemente no lo logré: llevo años cultivando el dogmatismo.

  2. Gasté el domingo revisando libros antiguos y fotos viejas. Encontré algunas medallas militares de mi abuelo materno y hallé una fotografía de mis abuelos paternos. Ella se llamaba Emilia y él, Bardomiano, minero de profesión. A él no lo conocí. Murió de silcosis cuando mi padre era un niño. La familia quedó en la miseria y sobrevivió gracias al trabajo duro de mi abuela Emilia. Hallé, también, mucho polvo: lo respiré todo.

  3. El lunes por la noche di una clase-conferencia sobre las relaciones fe-razón en la primera cristiandad. El polvo inhalado hizo de las suyas: comenzó un catarro.

  4. Me pidieron un programa de ética para patrulleros. ¿Servirá de algo hablarles de Aristotóteles, Hume y Bernard Williams? Si hemos de creerle a Aristóteles, no tiene caso dar este tipo de cursos.

  5. El miércoles di una clase para gran público sobre virtud y felicidad. El sentido común de algunas preguntas es aplastante e imposible de superar desde la atalaya de mi pseudo-erudición. Una señora me preguntó: ¿y esto (la vida virtuosa) te hace feliz? Le respondí que: (a) como no soy virtuoso, no sé si la virtud acarrea la felicidad; (b) la fluoxetina compensa los sinsabores del vicio.

  6. El miércoles por la tarde: mis alumnos estuvieron brillantes y sometieron a prueba a Aristóteles: ¿El vicioso se siente realmente infeliz?

  7. El jueves: gripe. Creo que me voy a morir. Tuve fiebre. No pude dormir. Me duele la cabeza. Mi nariz, congestionada, me impide respirar. Lo peor de todo es que, en lugar de dormir, caí en la tentación de actualizar este blog.

jueves, septiembre 25, 2008

San Pedro

Mi amigo Sergio pintó un San Pedro: el gallo canta la traición. El pintor insiste en que se inspiró en mí. Estoy haciendo una alcancía para comprarle el cuadro.

sábado, septiembre 20, 2008

Trivialidades



  1. Me inscribí en el Club de optimismo de Coacalco. Asistí a un par de reuniones y estoy tan feliz que dejaré el prozac.

  2. Verónica me regaló una canasta de golosinas mexicanas de la dulcería Celaya. Me los comí todos. Estoy a punto de un coma diabético y de un ataque de hipocondria.

  3. Jesús me regaló una charolita con huevos reales, también de Celaya. Es un postre de primera. Lástima que las monjitas de ahora, contaminadas por el neomodernismo, se dediquen a cuidar enfermos, huérfanos y ancianos en lugar de cocinar y bordar como lo hacían antes.

  4. Disfruto la lectura del libro de Job. No sé cómo suene en el idioma original, pero la traducción que uso es muy bella. Mis alumnos, en cambio, se aburrieron de lo lindo.

  5. Estoy a punto de terminar de leer Intercambios de Lodge y retomaré El último encuentro de Sándor Márai, que me regaló mi amiga Paty.

  6. El jueves merendé en la Flor de lis de la Condesa. Fue un viaje al pasado, un verdadero oasis de senstatez clasemediera en un barrio plagado de jóvenes posmodernos.

martes, septiembre 16, 2008

El puente

  1. Preparativos: asistí como sinodal a un examen de maestría en CU por la mañana del viernes y llegué tarde porque todos los estacionamientos de invitados en el estadio estaban saturados. Por la tarde, apliqué un examen sobre Platón. Mis alumnos salieron bastante mal. Lo peor de todo es que ellos me caen muy bien.
  2. La noche del 12 cené en el San Ángel Inn con varios colegas. Hablamos de filosofía antigua. Cené gazpacho "castellano" (con aguacate.... fruto típico de Castilla), crepas de huitlacoche (fabulosas), isla flotante (exquisita). Bebímos un vino mexicano francamente bueno.
  3. Después de la cena, asistí a una fiestecilla inmoral y decadente en la calle de Huatusco.
  4. El sábado por la mañana dormí, dormí, dormí. Salí de compras y llevé a casa varios litros de helado de Roxy: mamey, naranja y vainilla. El mamey es, sin duda alguna, la fruta más sabrosa del mundo. Su sabor es extraordianariamente delicado. No tiene parámetros. No se parece a ningún fruto.
  5. Comí en compañía de mi familia: tallarines con jamón serrano y camarones en salsa americana. Bebí un Ribera del Duero que Mauricio tuvo la gentileza de regalarme.
  6. Por la noche, fui al cine en compañía de Eduardo. Vimos Arrancáme la vida, pues pretendía sacar una reseña sobre ella. No me gustó. Las actuaciones son pésimas. Las muchacas poblanas de los años treintas hablan como niñas fresas de Bosques... La escenografía es muy pintoresca. Una especie de Frida (con Salmita) combinada con un cuento de Ibargüengoitia y escenografía de El Zorro. Los actores son dignos de una novela de TV Azteca.
  7. Después asistí a una fiestecilla, también inmoral y decadente, en la calle de Havre, en una vieja casa porfiriana.
  8. Domingo por la mañana: publiqué un artículo en Reforma. Creo que no le cayó bien a un par de personas que, curiosamente, comenzaron a dar entrevistas sobre el tema el lunes y el martes...
  9. Después de leer mi artículo con fruición onanista: dormí, dormí, dormí. Desperté. Escribí. Escribí. Escribí. Por la tarde, tomé un café con Ángel que, al final, sólo quería pedirme prestado dinero. Me enfadó su desfachatez.
  10. Comí chocolates y más nieve de mamey para superar el enojo.
  11. Por la noche: bebí un par de copas con mi amigo Pedro. Es un tipo brillante. Hablamos de política nacional y concluimos que, si la Virgen de Guadalupe no interviene pronto, a este país se lo va a llevar la fregada.
  12. Los chamacos recibieron, sin nuestro permiso, un gatito. El animal no cabe en casa y tuvimos que conseguirle un hogar adoptivo al animal. Ya tenemos un perro y un canario. El felino hubiese sido demasiado.
  13. Día 15. Fui con O. al cine. Vimos Rec. Nos salimos porque es mala y mareadora. Un churro español. Con la técnica de El proyecto de la bruja de Blair y el tema de Resident Evil. Un virus infecta a los inquilinos de un edificio y los vuelve agresivos....
  14. Visité a un anticuario. Me ofreció unos cuadros que me interesan mucho, pero soy pobre.
  15. Di el grito con Alejandro, Diego, Horacio, otro Diego y una chica cuyo nombre no recuerdo. Bebí coca light y comí papas sabritas. Debo tener los triglicéridos por los cielos.
  16. Día 16: vi el desfile en la televisión.
  17. Comí con mi amigo Marcelo B, de visita en el país. Me impresiona su amabilidad, su inteligencia, su capacidad de trabajo. Está a la altura de cualquier profesor de Alemania o de Estados Unidos. Es un helenista experto. Comimos carne de Sonora.
  18. Por la tarde, asistí a una fiesta nudista. Me encontré caras conocidas.
  19. No hice ejercicio. No seguí la dieta. No fui un hombre virtuoso. No lloré por Mariana (q.e.p.d).

martes, septiembre 09, 2008

San Lunes y San Martes



  1. El lunes me levanté cansado y el día apareció lluvioso.

  2. Combiné saco, camisa y corbata con pésimo gusto. La dizque combinación italiana resultó estilo Suburbia.

  3. Me equvoqué al llenar un cheque y el banco lo rechazó.

  4. Por la mañana, me buscó mi jefe y no me encontró a pesar de que estaba en la oficina. El teléfono de mi cubículo no servía.

  5. No pude revisar mi correo porque la red de mi oficina no funciona.

  6. Mis alumnos de filosofía estaban cansados y somnolientos.

  7. Un estudiante tomó una decisión equivocada sobre su futuro profesional.

  8. Di una pésima clase sobre el Timeo.

  9. Se cayó un pequeño negocio familiar.

  10. D. no quiere seguir estudiando.

  11. El cañón y la computadora no funcionaron a la hora de dar una conferencia.

  12. No hubo lugar en el estacionamiento de la universidad.

  13. Abrí una botella de vino tinto y salió mala.

  14. Sigo engordando.

  15. Recibí un mensaje obsceno en mi celular y, por la noche, no encontré nada entretenido en la televisión.

El martes no fue mejor: la red alámbrica e inalámbrica de mi oficina no funciona, di una pésima sesión sobre lo voluntario y lo involuntario en Aristóteles. Además, encontré un cuadrito que pinté en 1972, cuando era un niño, y descubrí que sigo pintando exactamente igual (adjunto foto del cuadro).


sábado, septiembre 06, 2008

El tedio de vivir

  1. Con mis estudiantes de Estudios generales discutí un par de libros de la República. Durante años, la teoría de Ideas me había resultado muy convincente. Como mis estudiantes no tienen respeto alguno por Platón, plantearon una serie de preguntas con una agudeza, mezcla de ingenuidad y de genio. Caí en la cuenta de que el barco platónico hace agua desde muy pronto. Siempre se aprende algo nuevo.
  2. Julian L, uno de los estudiantes de dicha asignatura, notó que Sócrates es un manipulador, un sofista, un retórico, pues utiliza los mitos y los argumentos con bastante desenfado. No anda tan descaminado: por algo los atenienses sentenciaron a muerte al filósofo.
  3. En Historia de la cultura revisamos algo de la escultura de la Grecia clásica: la conquista de la desnudez es un logro griego. Desnudar el alma, desnudar el cuerpo requiere de destreza. Cuando un alma o un cuerpo es feo, gordo, obeso, viejo, tiene que adornarse con citas eruditas y con corbatas Hermes (por eso utilizo ambas).
  4. Nuevamente asisití a una fiesta nudista. Debo de hacer ejercicio. Volví a engordar.
  5. El domingo pasado vi "Santo contra los villanos del ring". El Enmascarado de Plata, con su barriguita cervezera, es la antítesis de la estética griega. Sin embargo, Santo, a diferencia de los atletas de Policleto luce feliz.
  6. Aconsejé a mis alumnos de bachillerato que tomaran anabólicos en lugar de invertir horas y horas el el gimnasio.
  7. Desayuné con Cecilia. Es encantadora e inteligente. Lástima que nos hayamos visto tan temprano: a las ocho y media de la mañana, la existencia es trágica.
  8. Me reencontré con mi amigo Luis. G. Me habló sobre la percepción del artista e insistió en que en que el ojo "ve" menos de lo que "vemos". En otras palabras, Platón, Kant y la Gestalt tenían razón. Luis hubiese podido explicar bien a Platón.
  9. El jueves cene patatas bravas y dos copas de un tinto de Ensamble en Tierra de Vinos.
  10. Escribo un texto sobre lo voluntario y lo involuntario según Aristóteles.
  11. Retomé la lectura de Lodge.