jueves, diciembre 25, 2008

Navidad

Llevo dos semanas con gripe. Tos en la noche y mocos en la mañana. Estoy usque ad matrem del catarro. Mi vida social se redujo a la mitad. Para colmo, tengo mucho trabajo. Estoy escribiendo como demente. Quiero publicar un Bestseller para dejar de ser pobre.

jueves, diciembre 04, 2008

Sócrates



Por la mañana me crucé con un alumno de primer año y le pregunté:

-¿De qué estás haciendo tu trabajo de introducción a la filosofía?

-De Sócrates, pero no de su filosofía, sino de Sócrates como modelo del filósofo --me respondió.

-¡Ah! Sí, sí ya entiendo, -añadí- porque Sócrates no tenía para darle de comer a su familia y al final lo mató la autoridad pública...

martes, diciembre 02, 2008

Grilla

Acabo de regresar del "Palacio de San Lázaro" --suena mejor que "Cámara de Diputados"--donde tuve el gusto de charlar con una legisladora sobre la urgencia de articular un discurso político en México. Digamos que al Augusto mexicano le falta su Virgilio azteca, claro está, guardada todas proporción. El ambiente en el edificio es deprimente: destartalado, mal gusto, ligeramente sucio. Llegué a eso de las tres de la tarde para evitar el tráfico en el viaducto --mi entrevista era a las cuatro -- y se me ocurrió comer en uno de los restaurancillos del Palacio. La última vez que vistité el lugar había un Wings y una Casa Ávila, donde se podía comer un sángüich (emparedado) para matar el hambre. Los concesionarios cambiaron y ahora sirven los alimentos una especie "cocinas" carcelarias. Comí un horrible consomé de pollo, recién sacado del sobre, y una espantosa arrachera. Con esa alimentación no se pueden elaborar leyes sensatas y justas. Este país va por mal camino.

lunes, diciembre 01, 2008

Blanca Navidad


Decidí cambiar mi actitud hacia la Navidad y, de ahora en adelante, la viviré con todo el candor e intensidad de los niños. El sábado por la tarde me puse mi bufanda verde y mi gorra roja tipo santaclós, con cascabel y todo, y aplaudí el encendido del árbol de Navidad en el zócalo. Me emocioné como nunca, mucho más que cuando asistí en Nueva York a la ceremonia análoga. El domingo por la madrugada, enfundado en un suéter con estrellitas, acudí de nueva cuenta al zócalo para difrutar de la pista de hielo. Llegué a las seis de la mañana; ya había una larga fila, pero valió la pena la espera. A eso de las doce del día, estaba dando traspiés junto con cientos de chilangos patinadores. Regresé a mi casa y saqué del armario un viejo arbolito plateado, que vestí con esferas doradas y con guirnaldas de palomitas de maíz. Como el árbol se veía un poco tristón, lo rocié con nieve en areosol. A eso de las seis de la tarde, enfilé rumbo al Paseo de la Reforma para presenciar el paso de la Caravana Coca-Cola. Coroné este navideño fin de semana con un rico ponche y con un puñado de colaciones que me habían sobrado del año pasado.


El próximo fin iré de compras al centro, continuaré decorando mi casa (pondré un muñeco de nieve en la azotea), me retrataré con Santa en la alameda central, me memorizaré los nombres de los renos del trineo y veré "Cuento de Navidad" para seguir poniendo a tono. Feliz, feliz, feliz navidad....