domingo, octubre 04, 2009

Me desdigo, Novo es muy bueno


Ayer por la noche acabé de leer La estatua de sal y, tal y como me indicó mi amigo J. G., es estupenda, una pieza clave de los escritos autobiográficos mexicanos. Eso sí, diga lo que diga Monsivaís en el magnífico prólogo de la edición de CONACULTA, se trata de un texto muy triste. Aunque algunos de los poemas que vienen al final del texto son francamente divertidos, otros muy amargos. Al final, entre bromas y risas, se cuela la tristeza infinita de Salvador Novo:

La ley de la demana y la oferta
que me ha enseñado su sabiduría
lleva el fácil amor hasta mi puerta.
Y sin embargo, a veces, todavía
sobre el crespón de mi esperanza muerta
vierte su llanto la melancolía.

2 Comentarios:

Blogger Sergio (Φοῖνιξ) dijo...

Sí, muy buena. Otra no tan buena, pero eficaz, es la de Elías Nandino "Juntando mis pasos".

Saludos.

1:27 a. m.  
Anonymous La voz de tu conciencia dijo...

"Viernes por la mañana, me reencontré con Ernesto y me estuvo preguntando por decenas de personas que algunas vez pertenecieron a cierta prelatura de la Iglesia Católica. No suelo estar al tanto de tales asuntos."
No, no, nooooo! Tú puedes censurarme, hacer que yo no existo, no publicarme, pero yo te perseguire hasta el resto de tus días, porque soy la voz de tu concienciaaaaaaa! (jajaja, aunque a veces me divierto)

8:02 a. m.  

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