martes, octubre 06, 2009

Mercedes Sosa

Comencé a escuchar a Mercedes Sosa cuando tenía once años y dejé de escucharla cuando entré a la preparatoria de la Panamerica, donde aprendí que el marxismo era perverso y maligno. Una vez acudí al Teatro de la Ciudad de México a escucharla en compañía de mi padre, quien alentaba mis desplantes izquierdosos. Me gustaba especialmente la interpretación que Sosa hacía de Violeta Parra:

Volver a los diecisiete despues de vivir un siglo es como descifrar signos sin ser sabio competente, volver a ser de repente tan frágil como un segundo, volver a sentir profundo como un niño frente a Dios, eso es lo que siento yo en este instante fecundo.

Tenía un LP con las típicas canciones de Violeta cantadas por Mercedes, y cada vez que lo ponía me sentía haciendo la revolución. Al final, pudo más la burguesía y me coloqué al servicio de la plutocracia. No me ha ido mal, a no ser por mis triglicéridos que rondan los cielos: el resultado lógico de las comidas en restaurantes dizque de mucho postín. No sé que fue de mi colección de discos con canciones de protesta (Carlos Chávez, Soledad Bravo). Quizá en un arranque místico, propiciado por Humerto Armella, el capellán del bachillerato, los rompí y tiré. Lástima. Mis libros tuvieron mejor destino. Doné a la biblioteca de la Universidad Panamericana mi colección de Mao, Lenin y Marx. Supongo que ahí siguen. No sé, en cambio, dónde quedó el poemario de Nicolás Guillén: Dónde fino venado de bosque en bosque en bosque, y en bosque perseguido, bosque hallarás en que lamer la sangre de tu abierto costado...

Como se ve, el catarro me pone cursi.

5 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Cuídate ese catarro y esa tendencia a la cursilería. ¡También los triglicéridos!

No te nos vayas a descomponer.

Con cariño, una antigua fan

1:19 p. m.  
Anonymous Cándido dijo...

Oh, qué bien que haya donado sus libros de Marx, Lenin y Mao a la Biblioteca de la Universidad Panamericana. Deben estar todos a la vista y en estantes muy bonitos.

1:34 p. m.  
Blogger Chelo dijo...

¿Qué es lo cursi? ¿lo que recuerda o contar lo que recuerda? ¿lo que transcribe o el hecho de transcribir lo que transcribe?

6:11 p. m.  
Blogger V. J. G. V. dijo...

Cuando Eduardo Lizalde, ya en la posmodernidad, pretendía deshacerse de toda su biblioteca marxista, Octavio Paz le dijo que no lo hiciera, que aquello formó el subconsciente de toda una generación. Fue el ideal de una época, y de verdad que cómo quisiera que esos tiempos volvieran, el mundo tendría un sentido por sí mismo.

¡Viva la negra!

7:35 p. m.  
Blogger Sergio (Φοῖνιξ) dijo...

Las canciones de protesta me parecen más cursis que las de Thalía o Celine Dion: quizá porque las revoluciones me parecen muy cursis.

10:01 p. m.  

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