lunes, noviembre 23, 2009

De Santo Tomás de Aquino a Juan Villoro

  1. El viernes discutí con mis alumnos del ITAM la primera vía sobre la existencia de Dios de la Suma de teología de Tomás de Aquino. Resulta sorprendente el talento de mis alumnos y, por supuesto, el de Tomás. Hacia el final de la clase, uno de los chicos lanzó el torpedo justo debajo de la línea de flotación de las vías tomistas: ¿demostramos con ello que Dios mueve voluntariamente el mundo?, ¿qué busca Dios moviendo el universo?, ¿es que necesita de él?, ¿cuál la causa final que mueve al Dios-agente? La respuesta se encuentra en la pureza del (terrible) argumento aristótelico: Dios sólo se ama a sí mismo; Dios no mueve al mundo como causa eficiente, sino como causa final. Dicho en otras palabras, el verdadero problema es aceptar a un Dios que se involucre con el tiempo. Evidentemente, no pude responder tal objeción, me limité a responder aquello de que la creación no añade perfección a Dios, salvo en un sentido accidental.
  2. Después de esta clase, regresé a la Panamericana, y tras comer unos "pepitos" grasosos en la cafeteria, asistí al coloquio de los alumnos de Filosofía. Se trató de un ejercicio académico: pequeños papers seguidos de réplicas.
  3. Por la noche, bebí un par de Torres "derechos" en El Hijo del Cuervo con Guillermo. ¡Qué bien luce la plaza sin los ambulantes! Pero la terraza estaba llena, y hube de contentarme con una mesilla en el interior, que encontré demasiado ruidoso, plagado de una muchedumbre híbrida, vestida "informalmente con esmero". A eso de las diez de la noche, ya estaba metido en cama prosiguiendo la lectura del segundo volumen de Stieg Larsson. Quiero ser un escritor millonario.
  4. El sábado por la mañana practique bicicleta estática mientra miraba Inspector Morse. Me encantan las series inglesas de policías. ¿Y si optó por escribir novelas de misterio para ser rico?
  5. Al mediodía, comí con R. en Bistro Mosaico de San Ángel. Comí un horroroso pavo de Acción de Gracias. Bien merecido me lo tengo por snob; si ya se que el filete a la pimienta les queda estupendo, ¿por qué diablos experimento? El mesero nos ofreció riñones en salsa de no-sé-qué. "Comer riñones es contra naturam", exclamé indignado. R. objetó: "lo único contra naturam es lo que no se puede hacer".
  6. Por la noche, bebí un par de tragos en el lounge de un barecillo de medio pelo, junto con Juan. A pesar del entorno, poco propicio para la tertulia filosófica, charlamos sobre el Problema XXX: De la melancolía, atribuido a Aristóteles.
  7. El domingo por la mañana recé por mis innumerables pecados: avaricia, soberbia, superstición... (No digo que lujuria para no espantar a los lectores más recatados).
  8. Por la noche del domingo, intenté asistir a ver Egmont al centro de la Ciudad, pero el cosmos se confabuló en mi contra. El libreto es de Juan Villoro que es, sin duda, un escritor de primer orden, y no quería perderme la oportunidad.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

¿Cómo te puede gustar Villoro? Despúes de "el testigo" no volvio a escribir nada chido

10:23 p. m.  
Anonymous Cándido dijo...

Me hubiera gustado ir al Coloquio de Alumnos de Filosofía de la UP.

7:21 a. m.  

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