viernes, junio 26, 2009

Nostalgia

  1. Como tantos otros de mi edad, lloré amargamente la muerte de Farrah Fawcett. Durante mi lejana adolescencia, su luninoso poster adornó mi cuarto. Fueron tiempos muy divertidos en compañía de Oscar, Salvador, Enrique, Mario, Antonio, Javier, Álvaro y otros más. Javier era una pieza clave, pues sus hermanas estudiaban en el Francés del Pedregal, lo cual siempre habría horizontes distintos a quienes estudiábamos en la preparatoria de la UP que era, que es, de varones.
  2. Por el contrario, la muerte de Michael J. me tiene sin cuidado. Confieso, eso sí, que alguna vez utilicé mocasines con calcetines blancos.
  3. Para consolarme vi La venganza de las mujeres vampiras (1970), donde Santo, tras muchos esfuerzos, clava una estaca en el corazón de la gran sacerdotisa de los vampiros. El bien siempre triunfa.
  4. Sigo con la lectura de Nabokov.
  5. El lunes, tras dar un conferencia ante un pequeño grupo de profesionales en Monterrey, un grupo de personas inquietas y cultas, cené con O. C. en una terraza de San Pedro, disfrutando del fresco de la noche.
  6. Leí un artículo de Franco Volpi sobre el neoaristotelismo, donde trae a cuento aquello de que Gadamer es el padre de una ideología de cómodo relativismo cultural de cuño conservador. Y, sin embargo, el querido Franco cultivaba un conservadurismo muy parecido. En cualquier caso, me queda claro que Volpi era un inteligencia especialmente brillante, un gran filósofo que iba por el camino de la originalidad.
  7. El jueves comí con L. en el Mazurca. Bebibimos vodka frío, comimos pato con manzana (un poco seco, pero de buen sabor) y charlamos sobre cine, materia en la que soy un completo ignorante.
  8. Hoy, viernes, comí con M. para celebrar que fue admitido al Colegio de México. Un Ribera del Duero y pescado a las brasas.
  9. Escribí un pequeño discursillo donde traigo a colación a San Buenaventura.
  10. No he podido cenar aún con Teresa A. Presentaré su libro en la UAM.
  11. Compré un boleto para un crucero nudista en el Caribe. Zarpararé de San Juan de Puerto Rico el 8 de julio. Entre las recomendaciones que nos dieron destaca la de utilizar filtro solar del 70, pues el sol caribeño puede arruinarte las vacaciones tras dos horas en un camastro.

miércoles, junio 24, 2009

Aviones

“Coger un avión actualmente, se cual se la compañía o el destino, equivale a que a uno le traten como una mierda durante toda la duración del vuelo. Encogido en un espacio insuficiente, cuando no ridículo, del que es imposible levantarse sin molestar a los vecinos de asiente, a uno le reciben de entrada con una serie de prohibiciones que las azafatas se encargan de anunciar enarbolando una falsa sonrisa. En cuanto subimos a bordo, lo primero que hacen es apoderarse de las cosas de todo el mundo para encerrarlas en los portaequipajes, y nadie vuelve a tener acceso a ellas, bajo ningún pretexto, hasta el aterrizaje. Durante todo el vuelo, se las arreglan para multiplicar vejatorias e inútiles, haciendo que cualquier desplazamiento, por no decir cualquier acción, resulte imposible, salvo las que entran en un catálogo restringido: degustación de refrescos, vídeos norteamericanos, compra de productos libres de impuestos. La sensación constante de peligro y la inmovilidad forzada es un espacio limitado provoca un estrés tan intenso que algunos pasajeros han muerto de una crisis cardiaca durante vuelos de larga duración. La tripulación se las apaña para aumentar al máximo el estrés al prohibirnos combatirlo con los medios familiares. Nos vemos privados de cigarrillos y de lectura y, cada vez con más frecuencia, de alcohol.”

Michel Houllebecq, Plataforma,

martes, junio 23, 2009

Interjet

Que mal se viaja en Interjet. Desde el primer momento, el personal de tierra se encarga de hacerte notar que se trata de una línea de bajo costo y que, por tanto, no están obligados a simular que los viajeros les importan. Lamento ser pobre, pero ya me compré el Me late. Muy pronto me largaré a Ibiza a escribir mis obras completas....

sábado, junio 20, 2009

Los vampiros y Max Weber


¿Los científicos han desencantado el mundo? No estoy tan seguro. Por un lado, los científicos de antaño simpatizaban con la metáfora del libro de la naturaleza: un texto escrito por su autor en matemáticas. Por otro, los científicos contemporáneos están tan ocupados por ganarse el premio Nobel en su especialidad, que carecen de tiempo para escribir ensayos filosóficos. A mí me parece que el punto de inflexión se da en el cine, cuando los vampiros dejan de temerle a la cruz. Como todo mundo sabe, un vampiro de la vieja escuela teme cuatro cosas: (1) el ajo (razón por la cual nunca proliferaron en España), (2) la plata (por eso no hay vampiros en Taxco ni en Guanajuato), (3) la luz del sol (el Caribe tiene problemas de zombis, pero no de vampirismo) y, sobre todo, (4) teme la cruz. Algunos agregan la mandrágora, pero nunca se demostró su efectividad.

La humanidad pudo sobrevivir a estos monstruos con el sencillo truco de un crucifijo en la garganta y una cruz en cada habitación de la casa. La lógica de esta estrategia era contundente: los vampiros, seres sobrenaturales, debían de combatirse con armas sobrenaturales.
Pero el cine creó una raza de vampiros naturales, vampiros mutantes y ateos, inmunes al poder de la cruz. Desde entonces la raza humana está amenazada de muerte. Por lo que sé, esta terrible mutación no se dio en Hollywood, sino en México. Como ya lo he señalado en otro momento, en la película El Vampiro (1957), el joven doctor Enrique Saldívar (Abel Salazar) descubre que el vampirismo es una enfermedad causada por una sustancia llamada vampirina ("el opio duerme porque tiene virtud domitiva"), una dolecnia que se cura con ácido bórico, así como las amibas se curan con metronidazol.

Este es el verdadero hito de la descristianización del mundo. El astuto Ulises venció a Polifemo con la técnica, pero no le negó a cíclope su estatus de hijo de Poseidón. Ulises cegó a un dios, pero no mató a los dioses. Lo que el Dr. Saldívar es más radical; despoja al vampirismo de cualquier referencia sobrenatural y lo coloca en el mismo nivel que la influenza o la disenteria. De ahí a Blade sólo hay un paso.

viernes, junio 19, 2009

Catarro

  1. El catarro que pesqué fue terrible y me obligó a guardar cama. Releí una novela de Agatha Christie. Sin duda la mujer es buena.
  2. Comencé con Rey, dama, valet de Nabokov. El libro pinta francamente bien.
  3. Navegué en la red buscando a condiscípulos y antiguos maestros. Me encontré con varias notas sobre Hugo Moreschi, mi maestro de histórica de secundaria. Era un comunista convencido que me caía muy bien y de quien aprendí mucho. Recuerdo con nitidez su clase sobre la línea alejandrina. Cuando se enteró de que la preparatoria de la UP me daba una beca, intentó disuadirme para que ingresara a la Nacional Preparatoria. Supongo que ni se acuerda de mí. Mejor. Menuda decepción se llevaría al enterarse de que colaboro con la burguesía.
  4. Vi una película donde Blue Demon enfrenta a marcianos invasores en Belice. Los extraterrestres arrean a sus víctimas humanas con un sofisticado látigo electrónico, que es igual a una lámpara de pilas y los enjaulan en palapas playeras.
  5. Renté la segunda temporada de Dr. House. La vi completa. Me temo que, de un momento a otro, mi gripa se convertirá en una terrible enfermedad que transmiten los canguros nacidos en luna llena. ¿Qué sería de Dr. House en un hospital del Seguro Social?
  6. Consulté a mi amigo S. sobre un dilema moral. No me convenció su respuesta.
  7. Escribí la cuarta de forros para una novelita que me publicaran próximamente.

jueves, junio 18, 2009

Gramática de la vida

Acaba de llegar a mis manos un libro de título suculento, Gramática de la vida, obra de mi querida amiga Teresa Aizpún, quien pronto visitará México.

martes, junio 16, 2009

Turismo de playa

El viernes volé por la noche a Guadalajara para dar una conferencia a un grupo de hoteleros. El domingo viajé por la mañana a Puerto Vallarta, donde el pasado lunes di la misma conferencia a otro grupo de ejecutivos: ética del servicio. En Vallarta me alojé en un hotel dizque de cinco estrellas, donde no servía la caja de seguridad, la tina estaba tapada, y el aire acondicionado no se podía regular. Resultado: me enfermé de la garganta y me pesqué un pie de atleta. Por si fuera poco, el mar estaba infestado de medusas y no pude bañarme en él.
Ayer por la tarde, tras la conferencia, hice migas con un chico que trabaja en un casino. Le pedí que me mostrara la ciudad real. Viajamos en un camión guajolotero, pues como en la grandes ciudades turísticas, los servicios públicos son muy malos. El turismo no mejora la vida de los ciudadanos de a pie.

jueves, junio 04, 2009

Felicidad

“Como los grandes enemigos de la felicidad humana son dos, el dolor y el aburrimiento, la naturaleza también dio a los seres humanos una protección contra ambos: contra el dolor (que mucho más frecuentemente es espiritual que físico) la alegría, y contra el aburrimiento, el espíritu. Sin embargo, ambos no están emparentados y, en los grados más altos, probablemente incluso son incompatibles.”
Schopenhauer, El arte de ser feliz, regla 44.

martes, junio 02, 2009

Slow Food y Girogio d' Angeli


Desde hace algunos años tengo la costumbre de leer el obituario de Gayosso mientras desayuno. Así me enteré de la muerte del doctor Giorgio d'Angeli. Me temo que se trata del esposo de Alicia Gironella, ambos coautores del Gran Larousse de la gastronomía mexicana, y dueños del restaurante El Tajín. Conocí a Giorgio en el año dos mil, con ocasión de una reunión del capítulo mexicano de Slow Food. La idea de este movimiento es sencilla: reivindicar la diferencia, la dimensión artesanal y personal de la comida, frente a la macdonalización de la cocina. La comida rápida, globalizada, apuesta a la estandarización: se puede comer lo mismo en cualquier lugar y en cualquier momento. La buena comida, por el contrario, suele asociarse a una época del año, por ejemplo, el cuitlachoche al las últimas semanas de la época de lluvias, o a una región determinada, por ejemplo, el pejelagarto a Tabasco y la cochinita pibil a Yucatán. Cuando las manzanas se producen en serie, pierden las peculiaridades del sabor de la tierra. El pollo del supermercado sabe a plástico.

Asistí a varias reuniones de Slow Food en México. Las llamaban "laboratorios del gusto". En una de ellas, degustamos diversas recetas de chiles en nogada, acompañadas de champán. En otra, el tema fue la cocina del norte del país, desde Baja California hasta Nuevo León. Una de la últimas reuniones a las que asistí fue una cata de vinos búlgaros acompañados de comida veracruzana.

Me sorprendió enterarme que D'Angeli tenía ochenta y tantos años. Para que luego el médico me diga que si no cuido mis triglicéridos moriré pronto.