jueves, diciembre 31, 2009

Mis propósitos para el 2010

  1. No volveré a escibir sobre fiestas nudistas, porque algunos lectores del blog se quejaron ante las autoridades correspondientes y me regañaron muy feo.
  2. Ovidaré a Mariana.
  3. Me pintaré la barba de verde.
  4. Utilizaré un piercing.Sólo me queda determinar en qué parte del cuerpo.
  5. Publicaré mi librito sobre Nicomaquea I y X y abandoneré el estudio de Aristóteles para dedicarme a sor Juana Inés de la Cruz.
  6. Como en mi lejana juventud, volveré a ser un profesor perro, especialmente en la universidad. Nada como reprobar estudiantes para disipar la tensión interior.
  7. Ganaré el premio Nobel, aunque sea el de economía
  8. Aprenderé ruso para leer a Tolstoi.
  9. Mantendré los trilgliceridos a raya.
  10. Cultivaré un bonsai.

domingo, diciembre 27, 2009

Bitácora navideña

"El arte de la seducción siempre consiste en dar con los puntos débiles de los seres humanos"
Stieg Larsson, La reina en el palaco de las corrientes de aire.
  1. Leí en el Reforma dos artículos muy interesentas y estupendos, uno de Sergio González sobre el gobierno y la cultura y el otro, magnífico también, de Gabriel Zaid contra los economistas.
  2. Comí picadillo con castañas y piñones para celebrar la Navidad.
  3. Me reuni con mi amigo Enrique del C. Me habló sobra la ingenuidad de los mexicanos al admirar el sistema económico de Estados Unidos.
  4. Bebí una cerveza con Héctor T. en la Viena del centro.
  5. Me saqué una fotografía con Santoclós en la alameda central.
  6. Recibí el último número de La tempestad, que disfrute mucho, especialmente el artículo de Guillermo Núñez sobre los zombis.

jueves, diciembre 24, 2009

Optimismo y Disneylandia literaria

Junto con un par de colegas, sigo trabajando en el libro de ética cívica para secundaria . Los editores nos han informado que la Secretaría de Educación Pública nos ordena educar en el optimismo (acuerdo 385 del 27 de junio de 2006). "Las ilustraciones deberán de (...) evitar que se presenten deformaciones grotescas de la realidad y mensajes deprimentes o negativos. Se entiende por mensaje deprimento o negativo aquel que (...) promueva conductas que atenten contra la dignidad humana, la solidaridad (...) el optimismo..." ¡Que horror! El optimismo no sólo es falso, sino también de mal gusto. El optimismo es una forma rebuscada de triunfalismo, ambos hijos legítimos del orgullo y la insensatez.
Este criterio nos obligaría a exiliar de los libros de texto: los poemas homéricos, las tragedias clásicas, las novelas de Balzac y Flaubert, la mitad de las obras de de Shakespeare. En esta Disnesylandia literaria, no nos queda sino la versión cursi del Jorobado de Nuestra Señora de París, donde el final feliz consolida nuestra imbecilidad.

domingo, diciembre 20, 2009

¡Gol!

Estoy escribiendo un libro de ética para chamacos de secundaria y, aunque odio el futbol ( y, para colmo, dudo que los pubertos tengan alma racional), recurrí al ejemplo del futbol. Parafraseando a Newman en su Carta al Duque de Norfolk, ¿podríamos decir que la conciencia moral es la voz del reglamento dentro del propio yo? Es pregunta de verdad y no meramente retórica. Agradezco sus respuestas.

jueves, diciembre 17, 2009

Yo Satán XXX. Coitus diabolicus. Lilith, la mujer del diablo

Tenderá Yahveh sobre ella [Edom] la plomada del caos… Los sátiros habitarán en ella… En sus alcázares crecerán espinos, ortigas y cardos en su fortalezas, será morada de chacales y dominio de avestruces. Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilith…
Isaías 34, 11-14

Texto temporalmente suprimido

martes, diciembre 15, 2009

Pastores y zagales

  1. Cancelé mi viaje a Brasil.
  2. Colocaron en mi casa "el árbol" y a sus pies una villa navideña estilo Coca-cola.
  3. Vi la película Caso 39. Impresioné a mis acompañantes con mis conocimientos sobre Lilith, la mujer del diablo.
  4. Luis Felipe me regaló una tarta exquisita.
  5. Me gustaron dos ó tres trabajos de mis estudiantes de ética.
  6. Me enojé con el banco, porque me quieren cobrar la reposición de una tarjeta que se tragó el cajero sin culpa mía.

sábado, diciembre 12, 2009

Filantropía

La necedad, el yerro, la culpa, la codicia/ ocupan nuestro espíritu, trabajan nuestro cuerpo, y como los mendigos se nutren de miseria,/ nosotros nos nutrimos de los remordimientos.
Baudelaire, Las flores del mal
  1. El miércoles por la noché cené con Rocío, Joaquín y Jorge. Estos últimos, ejecutivos jóvenes, de buen corazón, inteligentes y exitosos, nos hablaron de sus inquietudes sociales y culturales. Los cuatro coincidimos en una idea: la filantropía es peligrosísima, porque al anestesiar la conciencia, inhibe los cambios estructurales.
  2. El jueves por la mañana comencé a leer la Historia de Cristo Giovanni Papini.
  3. El viernes por la tarde dictaminé un artículo de filosofía antigua que me enviaron desde el extranjero.
  4. El viernes por la noche acudí a una cata de vinos de la bodega riojana Gómez Cruzado que Pablo y Anabel amablemente nos ofrecieron a los filósofos de la Panamericana. Probamos unos Riojas estupendos, especialmente uno llamado Honorable. ¿Es compatible mi afición por el vino con las inquietudes sociales?
  5. El sábado por la mañana abandoné la lectura de la Historia de Cristo por empalagosa.
  6. Tras abandonar dicha lectura, encendí la televisión, donde me encontré con Las rosas del milagro, una película de 1960 sobre la Virgen de Guadalupe, dirigida por Wody Allen con guión de Luis Buñuel.
  7. Hacia las doce, asistí al museo Universum para escuchar al coro filarmónico de la UNAM. No me gustó ni el repertorio ni la interpretación.
  8. Al mediodía comí con Mónica y Enrique en el Sep's de Michoacán. De postre, un helado de mamey en Roxy de Mazatlán, una heladería que visito desde mi niñez.

viernes, diciembre 11, 2009

La chora interminable y la torpe derecha

Llegó la Navidad: me quedé atrapado ayer en el periférico. Para matar el tiempo escuché "La chora interminable" en radio UNAM. Jis y Trino hablaron de sus autocomplacencias sexuales. Algún torpe de la Secretaría de Gobernación cayó en el juego y elevó el rating del programa por los cielo, al dar un jalón de orejas a esos señores por el uso de palabras como puñeta y mamón. Hoy por la mañana, Radio UNAM le sacó más partido al tema. ¿Gobernación no se da cuenta de que con tal actitud fabrica mártires donde no hay sino dos señores que bromean? Trino y Jis lo reconocieron con todas sus palabras, su programa --advirtieron en varias ocasiones-- carece de pretensiones.
Por otro lado, ciertos pensadores de izquierda, fieles a su principio de medir con dos raseros, se hacen de la vista gorda con los comentarios machistas del programa. ¿Qué dirían de mí si se me ocurriera utilizar algo análogo en Istmo?

jueves, diciembre 10, 2009

Rumbo a la Navidad

  1. Aprendí que el Corán posiblemente esté inspirado en el evangelio del pseudo Mateo siríaco.
  2. Comí en Jaso de Polanco. Encontré la comida excesivamente resbuscada. Me gustó, pero no me entusiasmó. No es lo mismo el barroco que el rococó.
  3. Comencé a leer el tercer volumen de Larsson: La reina en el palacio de las corrientes del aire. El autor es adictivo.
  4. Califiqué a mis alumnos del ITAM. Me temo que fui demasiado benévolo. Así me lo hizo notar un colega. Definitivamente me estoy haciendo viejo.
  5. Insulté al chofer de un microbús que circulaba con las luces apagadas en la noche, porque estuvo a punto de atropellar a una persona. La policía, por supuesto, no hizo nada. "No es pa'tanto, joven... circulando, circulando"
  6. Aposté tres mil pesos a que Lujambio será el próximo candidato del PAN a la presidencia.
  7. Comencé a leer un libro sobre la mente animal, editado por un amigo.
  8. En la Panamericana, me dispongo a reprobar a los estudiantes del seminario de tesis que no entregaron el trabajo estipulad. Por fortuna, la próxima semana saldré de viaje a Río de Janeiro, así que no estaré presente para recibir los improperios habituales.

lunes, diciembre 07, 2009

Protágoras tenía razón

Mi amiga Claudia, profesora de la licenciatura en Letras, llevó a su niña de visita la universidad, Al regresar a clase, la pequeña exclamó:
--¡Ay mamá! ¡Que viejos están los señores a los que les das clase!

domingo, diciembre 06, 2009

Libros y más libros


"No hay inocentes; sólo distintos grados de responsabilidad"

Stieg Larsson

El viernes al medio día volé rumbo a Guadalajara. Salí muy temprano de casa para evitar el tráfico provocado por las marchas de los electricistas. Mi previsión surtió efecto y, de golpe y porrazo, me encontré con tres horas muertas en el aereopuerto. Por fortuna, traía conmigo la computadora y el segundo libro de Stieg Larsson, lo que sumado al pase para salón premier, me hizo más llevadera la espera. Con un whisky mañanero en la mesa de trabajo, repasé el texto que leí esa noche en la presentación de la revista Pausa. Se trata de la entusiasta iniciativa de varios muchachos agrupados en una asociación cultural, cuyo nombre olvidé. El acto tuvo lugar en museo Raúl Anguiano de dicha ciudad. Resultó sorprendente la capacidad de convocatoria de estos chicos: la sala estaba a reventar, y eso que era la noche de viernes.
Al acabar el brindis de rigor, mis anfitriones me convidaron a cenar a un magnifico restaurante argentino. Dada lo entrado de la noche, me resigné a ordenar tallarines, mientras miraba con envidia los espléndidos bifes que devoraban los jóvenes comensales. Hace mucho tiempo que no puedo cenar un buen corte de carne, so pena de morir en la cama, solo y sin confesión.
El sábado por la mañana visité la Feria Internacional del Libro; literalmente me quedaba enfrente del hotel. Sí, lo reconozco: hice el clásico paseo narcisista por las editoriales donde he publicado . Con todo y que mis libros se disuelven en el mar de tinta y papel, a uno siempre le que queda la inconfesada esperanza de recibir un lugarcito en la República de las Letras. Tras husmear por aquí y por allá, acudí a mi cita al local de Planeta para una entrevista radiofónica sobre La cena del bicentenario.
Despúes regresé al hotel, donde comí una malísima torta ahogada en compañía de mi amigo Juan Alberto, profesor del ITESM. Más tarde proseguí con la lectura de La chica que soñaba con un cerillo un galón de gasolina de Larsson. Es un bestseller endiabladamente divertido; seguramente el autor firmó un pacto con el demonio para lograrlo.

jueves, diciembre 03, 2009

Aguascalientes

El lunes y el martes estuve en Aguascalientes. La ciudad me recibió con una llovizna leve, que levantó un agradable aroma de la tierra. Me encanta la ciudad. Claudia me aguardaba en el aereopuerto para llevarme a cenar con un par de chicos de la carrera de Letras hispánicas, en un restaurancito de la encantadora Plaza del Encino. ¡Lo que daría por vivir frente a un parque así! Acabamos a eso de las doce de la noche. La temperatura había descendido considerablemente así que antes de subir a la habitación del hotel, me bebí un café en el Sanborn's adyacente al hotel.

Al otro día grabé un programa de radio con mi amigo Mario. Soplaba un viento frío; las caprichosas nubes se movían tapando y destapando el sol a su antojo. Caminamos por el campus de la Universidad Autónoma. Es limpio y ordenado. Un sitio ideal para estudiar. Ojalá las instalaciones de todas las universidades públicas fuesen así de bien cuidadas. Al mediodía, tuvo lugar la presentación de La cena del bicentenario. Mis colegas estuvieron amabilísimos; los asistentes, otro tanto. Luego nos fuimos a comer: Enrique, Guadalupe, Mario, Claudia y yo. El viento soplaba fuerte.

A eso de las seis de la tarde, ya en la sala de espera del aereopuerto, vi como descendía el avión de Aereoméxico y, a punto de tocar tierra, hubo de elevarse de nueva cuenta. Los vientos cruzados le impidieron aterrizar. La gente se asustó al contemplar la fragilidad del aparato al que se subiría dentro de unos minutos. El avión dio una larga vuelta a la zona para aproximarse nuevamente a la pista. Los bomberos, con la torreta encendida, vigilaban discretamente a un costado. Algunos pasajeros exploraron la posbilidad de cancelar sus boletos, pero en este segundo intento, el avión aterrizó sin mayores problemas.

Subí despreocupado, tras saludar a Alberto Ortega, quien viajó en el mismo vuelo. Me asutan más las amibas que los accidentes aéreos. Encendí la luz de mi asiento para proseguir leyendo el segundo volumen de Larsson. La nave despegó tersamente. La azafata me ofreció un refresco. Pedí una coca cola light, pero no había. Me contenté con una normal, aunque la diabetes sí que me asusta.

martes, diciembre 01, 2009

Más sobre la censura

Esta honorable redacción ha recibido varios correos quejándose de la supuesta inmoralidad e impudicia de algunas entradas. Me temo que me veré obligado a prohibir la lectura de este blog a menores de edad sin la supervisión de sus padres.