miércoles, marzo 03, 2010

¿Seré luterano?

El viernes pasado llegué a Veracruz tras una odisea con los vuelos de Mexicana. Como es tradicional, su servicio en tierra es pésimo y arrogante. En poco se distingue de una central camionera. El trato que me dio una tal María Fernanda Torres Gasca me convenció de nunca más volver a tomar un avión de esa línea. No me extraña que tengan problemas financieros, cuando comprar un boleto de avión puede llevar horas. Finalmente, Aereoméxico me llevó al puerto.

Esa noche sufrí una tos de perros.

El sábado amanecí mejor. Hablé sobre la amistad según Aristóteles. Al terminar, los estudiantes me invitaron a comer a la Mera madre. Un banquete extraordinario: manitas de cangrejo, tacos de camarón y un filete de mero en salsa de acuyo. Probé, también, el caracol, pero no es de mi devoción. De postre, un pastel de merenge y limón. La charla con los comensales fue, también, magnífica.

Por la noche, apareció Oscar B. Fuimos a beber algo por ahí. Somos buenos amigos.

El domingo por la mañana, amanecí completamente sano y, poco antes de regresar a la ciudad, me zambullí en el mar. Soplaba el viento del norte.

El lunes di mi clase de ética. Comenté algunos pasajes de san Agustín. Intenté explicar cómo Hipona enfrenta a Pelagio. Yo fui educado en el pelagianismo. Por eso, dado el talante disipado de mi vida, debo poner mi esperanza en la misericordia divina, no en mi fallido cultivo de las virtudes. Este es el pasaje que ha tranquilizado mi alma:
"De hecho, nuestra misma justicia, aunque sea verdadera porque dice relación al último y verdadero bien, sin embargo, es tan limitada en esta vida que más bien consiste en la remisión de los pecados que en la perfección de las virtudes” (De Civitate Dei XIX, XVIII).

7 Comentarios:

Anonymous Liberen al Mingo dijo...

Pero qué incongruencia hablar de tanta ética y andar comiendo como rey. Por eso ya nadie comenta lo que ud. dice.

1:49 a. m.  
Blogger Esponjita dijo...

Una humilde opinión de la esponja quien, al revés, fue educada en el antipelagianismo (o sea, era Bautista, lo que en México significa, efectivamente, ser anticatólico militante -y peor porque era de provincia-):
A pesar de mis ignorancias sobre la versión del Opus del catolicismo, el contacto que he tenido con varios compañeros que comulgan con tal idea de catolicismo y con quienes he sostenido largas pláticas, me han dejado la impresión de que son la versión católica más cercana al protestantismo (salvo por el detallito de la transubstanciación).
Esa idea me quedó sobre todo por una extraña conversación que tuve con una chica para quien 'caridad' tenía un significado, ante mis ojos, muy poco católico (ok, lo admito: mi contacto con el catolicismo comenzó con la teología de la liberación, así que a lo mejor estoy demasiado prejuiciada).
El caso es que aquella chica defendía que la caridad no se puede tener con hombres desconocidos (su ejemplo, que despertó mi ira, fue "los negritos de África"), sino sólo con los más cercanos. Y eso se me hizo mucho más propio de protestantes que de católicos.
Aquella conversación terminó mal: yo acabé citando Confesiones IV y XI (las razones que da Agustín para avergonzarse por llorar por la muerte de Mónica, y las razones para explicar su error al llorar por su amigo).
En fin, ya me dirán, que en cuestiones teológicas, mi ignorancia es vasta.

4:06 a. m.  
Anonymous El Junior UP dijo...

Cállate esponjita eres un gata de la UNAM, tu mejor habla de grilla y esas cosas.

3:10 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Los filósofos se enredan mucho, la caridad es la caridad: amar a todos, punto.

Es mejor ser viejita y sencillita.

Antigua Fan.

4:43 p. m.  
Anonymous Filosofastros en combate dijo...

La caridad no debería ser cultivada con nadie, pero mucho menos con los extraños. Si es cierto que el único al que hay que ayudar es a uno mismo, ayudar al prójimo es una deshonestidad. Pero ayudar al prójimo negro y en tierras mucho más lejanas es ya una aberración.

10:38 p. m.  
Blogger Ululatus sapiens dijo...

Doctor:

Recuerde que el documento de 1999 sobre la justificación, firmado por la Iglesia Católica y la Federación de Iglesias Luteranas, le dio la razón a Lutero (y a Pablo y Agustín). Creer en la sola fide (y trasnformar la vida de acuerdo con esa fe) es ser cristiano. Un cristianismo mecánico, reducido a la ética y lleno de normas es, de hecho, una regresión al judaísmo.

Un libro que trata de manera ejemplar el tema, con la necesaria distinción entre 'imitación' y 'seguimiento' de Jesús es El seguimiento de Jesús de José María Castillo, SJ, de Editorial Sígueme.

10:38 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Que Alguien me explique que mierdas tiene que ver la comida con la etica

5:57 p. m.  

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