domingo, abril 25, 2010

De chile, de dulce y de manteca

  1. El lunes por mañana recogí mis análisis médicos. Triglicéridos por los cielos. Por la tarde preparé el guión para otro "episodio" de mi programa de radio. Con ocasión de la película Furia de titantes, escribí un texto sobre mitología griega. Me centré en las avenuras de Zeus incluyendo, por supuesto, el rapto de Ganímedes. Es sorprendente el interés que el tema ha despertado entre los pintores. Encontré este cuadrito de Correggio.
  2. El martes dicté seis horas de clase y recogí doscientas frutitas de pepita que me prepararon en un convento de Mixcoac. También compré doscientos huevitos de faltriqueras en la dulcería Celaya. Por la noche, asistí a un ensayo general de La cena del bicentenario. Invité a varios alumnos míos a que lo vieran y luego, para agradecerles, les invité una copa.
  3. El miércoles. Volé a Monterrey por Aereoméxico, cargando los dulces. El trato en tierra es de primera, a diferencia de lo que sucede con Mexicana. Como en el salón premier el café es gratis, bebí cuatro expresos. Lógicamente, se me reactivó la gastritis. Eso me pasa por tacaño y vulgar. Gasté la tarde en los preparativos para el estreno de la obra de teatro. Acabé muerto. Hubiese querido acompañar a los actores y al director a beber algo depúes de recoger el "tiradero", pero ya era muy tarde y yo soy muy viejo.
  4. El jueves por la mañana volé desde Monterrey a México. Durante el vuelo, trabajé en un artículo sobre la verticalidad de las instituciones de poder y la necesidad de la crítica para contener sus excesos. No logro dar con el punto. Por la noche, asistí a la presentación del libro de mi amigo Guillermo H.
  5. El viernes asístí al pre-destape de Alonso Lujambio.
  6. El sábado por la mañana pagué la anualidad del club. Visité a mi querídisiama tía M.L. Convidé a Eduardo a comer a La casa de Italia. El camarero me sugirió un chamorro al horno que resultó verdaderamente exquisito. Despúes, Lalo me invitó a ver una película a su casa. Por la noche, leí La venecia de Vivaldi de Patrick Barbier.
  7. Domingo por la mañana. Ofrecí a Amon Ra una libación para expiar mis terribles pecados de soberbia.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Lujambio!!

3:33 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Queridito:

¿Qué vamos a hacer con tus triglicéridos? No creo que el chamorro les haga mucho bien que digamos.

Antigua Fan.

6:36 p. m.  

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