viernes, abril 30, 2010

Día del niño


“El niño no cesa de llorar. Es su protesta contra la vida que sus padres le han «regalado». Pero cuando empieza a mamar da un suspiro muy tierno de satisfacción, sus rasgos se distienden y cada sorbito de leche es en su rostro un sorbo de paz. Desde el principios, el alimento es el soborno que obliga al hombre a reprimir su verdadera opinión, a estarse quieto, a ser buenacito. ¡Que encantador es el niñito. El mal mismo en ecantador en minitaruira. Hasta el infierno en forma de bolisillo y el mismo demonio, si se presentara del tamaño del dedo gordo y cola de ratoncito, serían encantadores”.
POLGAR, Alfred, “El niño”, La vida en mínúscula, traducción de Manuel Lobo, Acantilado, Barcelona, 2005, p. 74-75

8 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Odio a todos los niños del mundo

7:55 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Yo también...

12:11 p. m.  
Anonymous Filosofastros en combate dijo...

Y yo...

1:21 p. m.  
Anonymous El fantasma de Sigmund Freud dijo...

«Todos dirigimos el primer impulso sexual hacia nuestra madre y el primer impulso criminal contra nuestro padre. Los sueños nos demuestran esta realidad».

2:48 p. m.  
Anonymous La llorona dijo...

Ay mis hijos, ay mis hijos...

12:35 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Zagal, un católico no debe andar leyendo a Polgar que está en la lista de libros prohibidos por san josemaria, o que ya se te olvido el index que él hizo

4:21 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Al padre Maciel si le gustaban los niños

4:21 p. m.  
Anonymous Oyama Masutatsu dijo...

Aquí no habel hombles veldadelos

3:10 p. m.  

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