domingo, abril 04, 2010

Semana Santa


Había planeado gastar semana santa en Monte Athos, como lo hice años atrás. Me gusta ese lugar para rezar y hacer penitencia entre los viejos monjes ortodoxos. Lamentablemente, a última me vi obligado a cambiar drásticamente mis planes. Pagué una penalidad exorbitante por cancelar el boleto de avión a Atenas, vía Londres. Le ofrecí a Dios la multa como expiación por mi codicia pecanaminosa. Ad maiorem Dei gloriam! No contaré aquí el motivo por el cual no viajé, prefiero no ventilar, por ahora, un asunto tan íntimo.

Como ya tenía preparadas las maletas, opté por ir a Xalapa. Era el sábado 27 de marzo. Encontré una ciudad verde, nebulosa, entreverada con las montañas. Al mediodía, intrigué con un personajillo de la política local. Me sorprende el férreo control del gobernador sobre la prensa del estado. Por la noche, cené en La Gavia con Oscar B. Ordené queso a la plancha y pescado a la verarcruzana. Despúes, bebimos en un par de tragos en el bar Madame, donde me encontré a Rafael.

Me hospedé en el Crown Plaza. Caro y malo. La alberca no servía y el servicio del restaurante resultó pésimo.

El domingo por la mañana visité el Museo de Antropología de la Ciudad. Es, en verdad, un sitio estupendo. Comí con Oscar y Aarón en la Villa Rica. La comida resultó muy regular. Luego, bebimos un café en el cercano Coatepec. Al regresar al hotel, me entrevisté nuevamente con el personaje aquél para intercambiar pareceres sobre un pequeño negocio.

El lunes 29 regresé a México, con el tiempo medido para llegar a la playa del Bosque de San Juan de Aragón. Hice cuatro horas de cola, pero valió la pena. Llené una bolsita con arena como recuerdo.

El martes 30 revisé una magnífica tesis doctoral sobre el "nous" en Aristóteles. Fue lo mejor de la semana.

El miércoles 31 me rebotaron un cheque en el banco y, con el hígado hecho moño, acudí a grabar a la estación de radio. Regresé agotado y dormí.

El jueves santo escribí un textito sobre Samuel Ramos y seguí revisando la tesis doctoral. Por la tarde, acudí a mi parroquia a la misa de la Cena del Señor. El sacerdote me lavó los pies, pues uno de los "apóstoles" se escabulló en el último momento. Me temo que el parroco sufrió un mal rato, pues me pesqué un ojo de pescado en la playa de Aragón.

El viernes santo escribí otro capítulo del libro de ética cívica para secundaria. Comí muy temprano para poder darme una escapada a la Pasión de Iztapalapa. No logré ver nada, pero al final logré saludar a Juanito. Por la noche, merendé un bizcocho con leche.

El sábado santo grabé programas en la estación de radio, escribí capítulos del libro de ética y, hacia el final de la tarde, me bebí un par de cervezas en el S. Ya a las nueve de la noche, asistí a la Vigila Pascual.

Domingo de Resurrección: escondí huevitos de pascua para mis sobrinos.

7 Comentarios:

Anonymous El fantasma del Ambrosio dijo...

Saludos a todos mis fans desde un lugar paradisíaco...

9:19 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Zagal, me puedes decir de donde viene eso de los huevitos de pascua, me suena a rito pagano.

11:28 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Qué rico que tomaste café de Coatepec, me encanta. Los Pérez-Jácome, íntimos míos -y casi dueños de la región- cultivan un café excelente y tienen una reserva ecológica con animales verdaderamente cautivantes.

Saludos.

El resurrecto Junior.

11:36 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

su programa de radio tiene ... mucho tinte católico. va a perder audiencia

9:52 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Queridito!
¡Felices pascuas! me da gusto leer que has pasado una Semana Santa como Dios manda, para el ojo de pescado ponte agua oxigenada, va a ayudar a quitarlo.

Antigua Fan.

12:25 p. m.  
Anonymous Dí no a la piratería dijo...

;-)

1:52 p. m.  
Anonymous El fantasma del Ambrosio dijo...

A poco sí???

4:15 p. m.  

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