sábado, mayo 01, 2010

Final de mes


  1. Miércoles 28 de abril. Grabación en TV. Discutí con Adolfo C., Carlos I. y con mi amigo Guillermo H. sobre la identidad nacional. Me impresiona la avasallante erudición de Adolfo, así como su español, meticuloso y fino, combinado con un elegante sentido del humor. Tras cincuenta minutos de conversación grabada, concluímo que las identidades nacionales --si es que existen-- son terriblemente borrosas. Al finalizar el encuentro, el maquillista me quitó los kilos de polvo que, una hora antes, había puesto sobre mi brillosa calva. Mi visita al foro despertó mi vergonzante anhelo de convertirme estrella de telenovelas.
  2. Jueves 29 de abril. Leí tesis. Atendí estudiantes. Disfruté del calor, muy a pesar de la ridícula corbata que usamos los esclavos de la burguesía. ¡Recibí una llamada de una cadena de televisión proponiéndome actuar como sex symbol! Rechacé la propuesta, porque me exigían exclusividad laboral. Por la noche, cené con Rodrigo G. y con Antón A. para evaluar la puesta en escena de mi obra de teatro. El saldo resultó positivo. Seguimos adelante con el proyecto. Comí pasta con corazón de alcachofas en La casa de Italia. A falta de champán, brindamos con un excelente vino espumoso seco y rosado.
  3. Viernes 30 de abril. Cobré mi quincena. La utilicé para pagar la cena de la noche anterior. Los impuestos y las comidas en restaurante devastan mi economía. Cené con Jorge M. Charlamos sobre la crisis actual de la iglesia, mientras comíamos pan con anchoa. El tema del ecumbrimiento de pederastas en la Iglesia es terriblemente espinoso para quienes quedamos atrapados entre dos fuegos: los más conservadores y los más liberales. Jorge es, sin duda, un filósofo inteligente, uno de los más inteligentes que conozco. Despúes de la cena, bebí una cerveza con Adrián en El Monarca.
  4. Sábado 1 de mayo. Por la mañana, acudí al zócalo a apoyar al SME. El recibo de luz de mi casa llegó altísimo. ¿No iba a resultar más barato? Practiqué bicicleta estática. Cené con Pablo R. en el restaurancillo del hotel Habitat: torta de cochinita pibil y una copa de tinto mexicano. Como en otras ocasiones, me quedo gratamente impresionado de Pablo. En verdad que soy afortunado al haber sido profesor de estudiantes tan buenos como Pablo, Jorge, Luis Xavier, Fernando, Sergio, Eduardo y un largo y tupido etcétera.
  5. Domingo 2 de mayo. Nada especial. Desayuné con la familia.Calcé sandalias. Vestí guayabera. Perdí el tiempo. Leí a Juan Villoro. Tomé un café con Orlando.

6 Comentarios:

Blogger poco taciturno, pero mortal dijo...

La comida de los pobres también sabe.

8:59 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

¡¡¡MOnarca!!

11:45 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Villoro es muy bueno

1:04 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Queridito:

¿Qué vas a salir de sex-symbol en las telenovelas?....WOW... ¡eso no me lo voy a perder!

Pero, si sigues comiendo así, tus triglicéridos te van a llevar a la tumba, y no queremos eso, ¿verdad?

Antigua Fan

1:58 p. m.  
Anonymous El fantasma del Ambrosio dijo...

Yo no te vi en el Zócalo.

1:54 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

¿También en el opus se pueden santificar las telenovelas sexosas? Eso ni maciel lo logró

10:41 a. m.  

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