miércoles, junio 30, 2010

"En política, hay que aprender a tragar sapos sin poner cara de asco"

Hoy 30 de junio a las 20:00 hrs en el Teatro La Capilla (Madrid 13, Coyoacán, entre Centenario y Aldama) se presenta la obra La cena del bicentenario, basada en mi novela. Dirección y adpatación de Antón Araiza.

lunes, junio 28, 2010

¿Qué hacer?

¿Leer a Lenin para matar el aburrimiento?

domingo, junio 20, 2010

Ars amandi

¿Para qué voy a aconsejarte que le envíes también versos de amor? ¡Ay de mí! La poesía no goza de excesiva consideración. La poesía recibe alabanzas pero lo que se busca son los grandes regalos: hasta un bárbaro resulta agradable con tal que sea rico. Ovidio, Ars amandi
  1. El miércoles hubo lleno completo en la representación teatral de La cena del bicentenario. Me dio mucho gusto encontrarme con viejos conocidos y exalumnos de hace tiempo.
  2. El jueves escribí y escribí. Leí el Catecismo político de la Federacion Méxicana de José María Luis Mora. Me hizo mucha gracia la estructura. Por otro lado, quedo gratamente impresionado de la agudeza de Mora.
  3. El jueves por la noche cené en Cluny con Juan R. Discutimos sobre poesía, de la que soy pésimo lector. A él le gusta Tablada y Miguel Hernández. A mí Pellicer y García Lorca. No tengo remedio. Soy un asco...
  4. El viernes por la mañana revisé mis apuntes sobre la guerra de Texas. Creo que en su génesis se resume lo peor de Estados Unidos. Es verdaderamente escandaloso que en su primera constitución excluyan a la población nativa y proclamen la esclavitud. De poco pueden enorgullecerse los colonos texanos.
  5. El viernes por la noche asistí al brindis con ocasión del examen de maestría de Eduardo Ch. ¡Que suerte tengo de haber contado con alumnos tan brillantes! Durante las copas, Jorge y Daniel comenzaron a hablar, con una soltura pasmosa, sobre El arte de amar de Ovidio. ¡Vaya vergüenza! Yo no lo había leído. Esa misma noche llegué a casa, lo saqué de estante de clásicos, donde lucía impoluto, y comencé a leerlo.
  6. El sábado por la mañana perdí miserablemente el tiempo. Al mediodía, comí con mi familia en El Bajío de Santa Fe: tortas de huauzontle en salsa de chile morita. Deliciosas e indigestas.
  7. El sábado por la noche bebí un par de cervezas con Fito en un célebre lugar de Polanco. Lloré la muerte de Saramago.
  8. El domingo, muy de mañana, ayudé a un colega a revisar su discurso sobre Monsivaís. Nunca traté personalmente a Monsivaís. Sé que un par de textos míos le molestaron al punto de que, con ocasión de uno de ellos, le habló personalmente al editor para quejarse de mí. Lamento, con todo, su muerte. Se va muriendo la gente inteligente en este país. En menos de dos meses se nos fueron dos Carlos.
  9. El domingo por la tarde leí El carácter de los mexicanos Mora. Es un texto corto de pavorosa actualidad.

lunes, junio 14, 2010

La obra de teatro

Este miércoles 16 de junio a las 20:00 se presenta la adaptación de La cena del bicentenario en el teatro La Capilla (Madrid 13, Coyoacán, DF) adaptada y dirigida por Antón Araiza.

miércoles, junio 09, 2010

Dios no es esférico

A lo largo de todo mi discurso, intenté mostraros que sólo parecemos estar haciendo razonablemente todas las demás cosas que hacemos en la vida si explicamos sus causas siguiendo la doctrina de Aristóteles acerca de ellas.

Alejandro de Afrodisia, Sobre el destino XXXIX

  1. Nuevamente, el personajillo de la politica insistió en sobornarme con una viaje a Sudáfrica. Pobre idiota. Sus asesores no le informaron que aborrezco el futbol. Le contesté, muy digno, que no me interesa vender mi pluma. Soy uno de los pocos mexicanos que ha rechazado presenciar desde las gradas un partido. Espero que la próxima vez que alguien pretenda impedir que siga escribiendo un libro de política, me ofrezca un mes en París en hotel de gran lujo, comiendo paté trufado con champán.
  2. Llegaron otros dos anónimos amenazándome. ¿Tendrán relación con el inciso anterior o serán mis estudiantes reprobados?
  3. Me enteré con pena de la muerte de Bolívar Echeverría. Haca unas semanas habíamos acordado en que debíamos tomarnos un café durante el verano. Los maestros se mueren. ¿Cuándo será mi turno?
  4. Recibí la traducción de algunos capítulos del comentario de Santo Tomás al Libro de Job. La hizo Saranyana. La leí ayer por la noche. Realmente me interesa el tema.
  5. Tengo en mi escritorio la traducción de Ricardo Salles y José Molina al Sobre el destino de Alejandro de Afrodisia. Lo revisaré el fin de semana.
  6. Cené en el Brick de la colonia Roma.
  7. Vi una película mexicana: El charro de la calaveras. Este enmascarado mexicano enfrentó a un vampiro y a un hombre lobo que deambulaban por el rumbo de Tepejí del Río.
  8. Hoy martes gasté dos horas de mi vida en el automóvil.
  9. Mañana es mi cita con el médico que me trasplantara cabello. Quiero lucir una cola de caballo al estilo Filósofo de Coyoacán.

domingo, junio 06, 2010

Más variaciones sobre la mediocridad dorada

La semana fue agotadora.
  1. Revisé tesis de licenciatura.
  2. Califiqué exámenes de la preparatoria.
  3. Grabé un programa sobra la comida en tiempos de Maximiliano y Carlota.
  4. En Puebla, comí filete trufado.
  5. En Monterrey, comí rib eye con tortillas de harina.
  6. Bebí una cerveza en el Bar Brut 33.
  7. Leí de un tirón El dinero del diablo de Pedro Ángel Palau.
  8. Me eché una pequeña bronca con R., por su informalidad.
  9. Di una conferencia sobre la fortaleza según Aristóteles y la magnanimidad según Santo Tomás.
  10. Me indigesté de noticias impresas: La jornada, Milenio, El Universal, Reforma.
  11. Hablé en la radio sobre novelas de detectives.
  12. Me enojé con A. porque, a última hora me canceló una reunión de trabajo.
  13. Cambié de marca de loción.
  14. Recibí una colección de anónimos intimidantes.
  15. Conocí a una persona en el chat.
  16. Rechacé una invitación a Sudáfrica para ver el Mundial.
  17. Disfruté de "I gotta feeling lyrics" de Black Eyed Peas.

viernes, junio 04, 2010

Mi amigo José me regaló Música para camaleones de Truman Capote. Gracias a ese divertido texto, las eternas horas de las terminales aéreas se acortaron. El libro es irreverte, ocurrente, provocativo. Me encantaría escribir como Capote y, sobre todo, ganar tanto dinero como él.