lunes, diciembre 20, 2010

De las Saturnales al Sol invicto


"....quien duerme, en el sueño se ensaya a morir"
Sor Juana Inés de la Cruz, villancico V para la Navidad de 1689

Lunes 13 de diciembre
Zagal sufre una aguda crisis de egolatría y le da por hablar de sí mismo en tercera personal, al modo de Julio César. El doctor llega a la Panamericana, donde lo aguardan una infinidad de papeles administrativos. Hacía el mediodía, come en el restaurante de El Lago con la gente de MVS radio. No prueba el postre ni el pan: su eterna lucha contra los triglicéridos. Por la noche se reúne con un par de amigos en un restaurante italiano de la colonia Roma. A Zagal se le antoja una pasta salpicada con trufa blanca, pero su precaria situación económica se lo impide; ha de contentarse con unos canelones simples. Durante la sobremesa, los comensales sacan a colación el tema de la crisis de la iglesia católica. Zagal intenta reservarse su opinión, al final, gracias al vino, hace un par de consideraciones: (1) Todos llevamos una doble vida; (2) El verdadero escándalo en torno a Maciel no fue su vida sexual, sino el abuso sexual, el encubrimiento y el poco respeto a las víctimas de tales abusos. Zagal sale de aquella cena encantado por las preguntas de sus amigos. Son dos tipos inteligentes.

Martes 14 de diciembre
Zagal sufre el frío de las nueve de la mañana. Como es un hombre fuerte y entero, se sobrepone y, tras desayunar en la cama una suprema de toronja y un huevos pochado, sale rumbo a su trabajo. Son las once. Primero recoge un cheque en la UNAM; más tarde recibe a estudiantes en la Panamericana y, para cerrar la primera parte de la jornada, imparte su clase en la preparatoria. Disfruta enormemente las clases en el bachillerato. Por la tarde, repasa texto de Aristóteles y revisa unas líneas del Ars amandi de Ovidio. El doctor aborrece las traducciones literales que convierten a los poetas clásicos en autores ilegibles. Recuerda el aforismo de un famosos filólogo de la Nacional: "Las traducciones son como las mujeres, si son fieles, son feas; si son hermosas, entonces son infieles".

Miércoles 15 de diciembre
Un día nefasto. Día de inscripciones en la Panamericana, lo que significa, en términos prácticos, más papeleo administrativo. El doctor echa de menos sus tiempos de alto burócrata. Ahora, en su cubículo debe servir al sistema, a la Matrix, que ahora se camufla bajo en nombre de Peoplesoft. Para colmo, falla algo. Lo mismo da si es error humano o del sistema. El hecho es que los muchachos deber asistir personalmente a la universidad para deshacer el entuerto administrativo. El doctor piensa de que eso de los "créditos" forma parte del complot chino-masónico-comunista para acabar con las universidades cristianas. A la una de la tarde, Zagal se reúne con K. quien edita la revista Tópicos. A la hora de la comida, el doctor invita a O.L, estudiante ecuatoriano, a un restaurante argentino. La ignorancia del doctor sobre Sudamérica pasma a su alumno. Por la noche, Zagal recibe una plática espiritual. Sin embargo, nadie le habla de la predestinación, pieza clave del cristianismo

Jueves 16 de diciembre.
El doctor estudia los últimos capítulos de la Política, donde se discute si a los jóvenes ha de enseñárseles a tocar flauta o cítara. Escribe su columna gastronómica e investiga algunos datos sobre las Fiestas Saturnales. Al mediodía visita un centro comercial y se gasta todo su aguinaldo en mazapanes y turrones. Por la noche, queda atrapado en el tráfico durante un par de horas. Se niega a asistir a la posada de su colonia.

Viernes 17 de diciembre.
Oficialmente comienzan las Saturnales, pero antes de entregarse a la vida de excesos, Zagal revisa pendientes en la UNAM y en la Panamericana. Estudia los guiones para su programa de radio, que versará sobre las fiestas paganas del solsticio de invierno. Muy tarde, ya de noche, abandona su oficina en Mixcoac, desde donde enfila a su programa de radio. El micrófono ya no le impone. Lee al aire un hermoso villancico de Sor Juana Inés de la Cruz: "Frente, Cuello, Manos, Plantas,/ Plata, Nieve, Cera, Armiño,/ todo es del Alma un encanto,/ todo es de Amor un hechizo". Después, acude al brindis de su amigo Alfonso fundador de Enfilme.com Se encuentra al joven escritor Iñigo Jauregui y a Sofía; le da mucho gusto saludarlos. Pero aún debe cumplir con otros compromisos navideños. Llega al hotel Presidente de Chapultepec, donde cena con un actor argentino. A eso de las dos de la madrugada, Zagal se despida, aún debe visitar otro famoso en un decadente barecillo de Mariano Escobedo. Hace frío. Está cansado. Todo sea por vender unos cuantos libros más y, así, poder llevar las tortillas ha casa. Modelo de templanza, Zagal no ha bebido sino coca light: no teme al alcoholímetro.

Sábado 18 de diciembre
Asiste a una boda en el Convento del Desierto de los Leones. Cuando está punto de pescar una pulmonía, un mesero lo salva con un trago de mezcal. Pueblan la fiesta montones de políticos. Zagal come rápidamente y corre a Polanco a su programa. Diserta sobre las posadas y lo horrible que son los árboles de Navidad. Por la noche, asiste a otra fiesta de la que prefiere no escribir para no escandalizar a las almas débiles.

Domingo 20 de diciembre
Zagal disfruta la lectura de Fadanelli antes del desayuno. A eso de las diez de la mañana visita el Museo de Artes Populares en compañía de su familia. Más tarde, recorre la calle del Carmen para comprar los regalos del intercambio. Regalará un Bob Esponja hecho de esponja. Gracias a sus influencias en el gobierno del DF, logra colarse en la pista de hielo del zócalo sin hacer fila. Intenta patinar cinco veces. Durante el quinto intento, el doctor le rebana el dedo gordo del pie a un niño. Un policía invita al doctor a abandonar el lugar para no provocar más accidente. Humillado, se refugia en la gastronomía: come media docena de tacos buche en el metro Pino Suárez. El tiempo corre El profesor enfila hacia Coyoacán, donde se ha citado con Marco. Más tarde, a eso de las ocho de la noche, asiste a una cena formal: jamón virginia con ensalada de malvaviscos. Tras la cena, toma una copa con Jonatan.

7 Comentarios:

Anonymous El fantasma de los encubridores (o de "tengo fruti-lupis en la cabezota") dijo...

buu, buu

7:57 a. m.  
Blogger Leonardo dijo...

Ja...

8:06 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

jajaj muy bueno

8:44 a. m.  
Anonymous A Christmas Carol (part three) dijo...

"Spirit!" said Scrooge, "show me no more! Conduct me home. Why do you delight to torture me?"

"One shadow more!" exclaimed the Ghost.

"No more!" cried Scrooge! "No more, I don't wish to see it! Show me no more!"

But the relentless Ghost pinioned him in both his arms, and forced him to observe what happened next.

3:46 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

y tienes razón con lo de las traducciones, son mejores las literarias que las literales.

6:33 p. m.  
Anonymous Cándido dijo...

Oh, como la otra vez me decía un muy querido amigo (más que versado en los quehaceres filosóficos) en la Plaza de Armas de Queretaro: que mala onda que a Juan Pablo II le ocultaron la información, si no otro gallo le cantara a la Iglesia.

12:59 p. m.  
Anonymous La voz de tu conciencia dijo...

;-)

2:44 p. m.  

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