lunes, diciembre 06, 2010

La feria de las vanidades

  1. El jueves por la tarde me entregaron mis resultados de lípidos: 300 de triglicéridos. Por un momento sentí el infarto al miocardio. El médico me tranquilizó. Eso sí, me insistió en atenerme a la dieta y nadar tres veces a la semana. Afortunadamente, me autorizó a beber vino y whisky. Únicamente me prohibió las cubas con ron, que no son mi debilidad. ¡Aprobé la glucosa postprandial!

  2. El viernes por la tarde volé hacia Guadalajara para asistir a la FIL. Dada mis trágicas experiencias con Aeroméxico, llegué con algunas horas de antelación al aeropuerto.Por suerte, puedo acceder al salón premier, donde bebí "el whisky de cada día" para obedecer al médico y matar el tiempo. Hice bien en llegar con tanta antelación, pues nuestros amigos habían sobrevendido el vuelo cínicamente. El avión venía usque ad matrem, por utilizar la expresión de Ovidio, algo así como un microbús caro.

  3. Me hospedé en el Hotel Celta, que es limpio y ligeramente inhóspito, con ese toque de falso lujo. Con todo, como soy un hombre sencillo y fácil de contentar, resultó suficiente para mí. La gran ventaja de este hotel es que queda a unas cuadras de la FIL.

  4. Cené en el Camino Real que está en la misma zona: salmón ahumado y una copa de vino. Ninguna harina.

  5. El sábado el catarro se reactivó. El médico me comentó que se trata de un virus sin importancia. Simplemente me recetó por teléfono un antihistamínico.

  6. Al las cuatro de la tarde, acudí a la FIL para presentar el libro Rescoldos de la Revolución, que escribí con mi amigo Mauricio Lecón. El texto recoge una serie de entrevistas con ancianos del Valle de Amilpas. Lamentablemente el libro no se publicó a tiempo, así que hablé de un libro inexistente. Con frecuencia sucede esto en el mundo editorial. ¿Un complot de Bill Gates para abolir la letra impresa?

  7. A las cinco de la tarde asistí a un presentación de libros traducidos por Sergio Pitol. Es un tipo encantador. A las seis de la tarde, tocó el turno a la presentación de Enrique Serna. Me reí mucho con un ensayo que leyó sobre la falta de dominio de la razón sobre las partes pudendas del varón. A las siete escuché a Antonio Saborit y a Mauricio disertar sobre literatura mexicana del siglo XIX. Me encantó. A las ocho me duché en el hotel. A las nueve cené una ensalada de jitomate en el Camino Real. A las diez vi en la TV un resumen del Teletón. A las once bebí una cerveza en el California donde, un rato más tarde, conocí a un joven arquitecto de nombre Olav, interesado en la poesía.

  8. El domingo a las diez de la mañana me dolió la cabeza, seguramente por asistir a tantas presentaciones el día anterior. A las once asisití a una presentación en la que participó Christopher Domínguez. A las doce me tomaron fotografías para El Infomador; me preguntaron si era modelo de Calvin Klein. Les contesté con la verdad: cuando era joven anunciaba trusas Zaga ( sin que se me viera la cara). A la una de la tarde compré una novela de Fadanelli, que me leeré en vacaciones. A las dos de la tarde compré un libro de autoayuda y numerología, porque he decidido reinventar mi vida. A las tres de la tarde me entrevistaron para la radio. A las cuatro de la tarde, me entrevistaron para la TV. A las cinco de la tarde me entrevistaron para no sé dónde. A las seis de la tarde oriné en el WC más cercano. A las seis y cinco minutos me entrevistaron para otro programa de radio y me sentí famoso. A las siete me entrevistaron para una revista. A las siete y cuarto de la noche compré un libro de poesías de Jorge Cuesta. A las ocho de la noche, ya camino al hotel, un automóvil me llenó de polvo y tierra: perdí la fama. A las nueve de la noche cené sopa minestrone, de nueva cuenta, en el Camino Real. De diez a doce de la noche tosí como tuberculoso.

  9. El lunes, es decir hoy, volé rumbo al DF en el vuelo de las seis de la madrugada. Aún no me repongo. Me temo que el madrugón mató la mitad de mis neuronas.

17 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

sigue publicando Yo satán, no seas miedoso de los mochos

8:54 a. m.  
Anonymous El fantasma de la libertad trasnochada (nunca morirá) dijo...

buu, buu

12:04 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

no lo hagas, está bien aburrido. esto está bien.

2:35 p. m.  
Anonymous Cándido dijo...

Coincido con el primer anónimo Dr., no permita que fanáticos religiosos se metan en sus asuntos.

4:15 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Zagal, te vas a ir al infierno por andar leyendo a Sergio Pitol y a todos esos autores. Te lo digo en serio, en la literatura católica hay mejores autores como Chesterton

8:39 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

y a poco hay tanto lector fanático? pensaba q nada más nos metíamos para joder al doitor.

1:22 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Estas pero si rete güey, Sergio Pitol es bastante buen escritor. Pero como dice el dicho: "Si la envidia fuese tiña..."
Además, por qué los católicos siempre sacan a Chesterton como si todo lo que dice fuera la NETA así con mayúsculas?

3:03 p. m.  
Anonymous El fantasma de John Lennon (contra la misoginia) dijo...

buu, buu

4:27 p. m.  
Anonymous El fantasma de Julian Lennon (igual de malo o peor que el papá) dijo...

buu, buu

5:00 p. m.  
Anonymous El fantasma del maestro de la lira dijo...

buu, buu

5:29 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Poca madre la película de Giordano Bruno, me hice de una copia pirata que encargué a un güey en el centro (jeje), chingón el tip de los espíritus que se aparecen al Zagal.
Deberíamos hacer a Bruno el Santo Patrón de todos los que estudiamos filosofía en la UP. Pidámosle que nos lleve por el camino de una filosofía de investigación libre y no del dogma! Abajo los sistemas de ignorancia y de superstición!

5:59 p. m.  
Anonymous El fantasma del fantasma del Ambrosio (dónde está?) dijo...

buu, buu

11:57 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Que ironías de la vida, el Dr. Zagal convirtiéndose (involuntariamente) en un peldaño para que los estudiantes de filosofía en la UP lean a Giordano Bruno. Pero se lo tiene bien merecido el Dr.

7:18 a. m.  
Anonymous Los verdugos de Giordano Bruno andan vivitos y coleando dijo...

La "ética de la censura", llevada a sus últimas consecuencias, presupone lectores eternamente inmaduros y a los que hay que cuidar como infantes idiotas. Para decirlo en términos vulgares, tendría siempre que autoanalizarme de aquí a que me muera: soy católico, tomista, bueno, no me la chaqueteo todos los días y me creo TODOS los artículos del Credo, entonces no debo leer nunca a Lutero; no debo leer TVyNotas porque sale una vieja bien buena en minifalda y me la vaya a terminar jalando; no debo leer a Duns Scoto porque no está de acuerdo con Tomás de Aquino y es beato y no santo; no debo leer a Giordano Bruno porque se pregunta si muchos "milagros" de Jesús eran actos de un mago, entre otras muchas preguntas sacrílegas.
En suma, siempre me tendría estar "cuidando las nalgas" y privándome de lecturas según lo que mi "reflexión", mi "discriminación" del momento me digan (con toda la pendejez acumulada por mi falta de lecturas y conocimientos que me puedan perturbar o contradecir), si no es que me lo prescribe un "profesor maduro" igual de burro o más que yo.
Y lo que he dicho no es maduro ni consecuencia de deliberación madura, así que cae bajo la "ética de la lectura inexistente", o séase: "hay que etiquetar éticamente como no dignos de leer libros que no hemos leído, que hemos leído sesgadamente o peor que a medias, etc." Al rato no sabré si Descartes dijo "pienso, luego existo" o "soy pendejo,luego existo", o "soy pendejo, luego no leo", o "él no lee, luego yo no leo tampoco".
Se me olvidaba que no censuraron a Hitler a tiempo...
(El Dr. va a hacer operación "Mandibulín", o sea: "snif, snif, nadie me comprende").

9:00 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

a poco no es mejor después de todo la atención? no que tus otros posts nadie los comentaba

10:46 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Mocos.
Lo cierto, estimado Dr., es que ese famoso artículo fue un error craso y le diré por qué. Yo no aventuro especulaciones sobre si sus aspiraciones al Nobel de Literatura son en serio o en broma, pero en la hipótesis de que sus cuates lo postularan algún día, los académicos suecos tendrían que considerar su opera omnia, y muy probablemente les horrorizaría el susodicho artículo, donde "todos los gatos son pardos" (un menjurje donde se va del tingo al tango, de Rimbaud a Agatha Christie y Alfonso Reyes, de la Inquisición a Mao-tse-tung y Shakespeare y de ahí a la Hermenéutica de Gadamer como fundamento filosófico de la Tradición, y de ahí en reversa a una "tradición verdadera" que no es difícil sospechar cuál es).

En serio, ud. sabe que los académicos que deciden a quién se otorgan los premios Nobel no se tomarían a cotorreo un premio Nobel de literatura que propone una "ética de la lectura" que invitaría a "lectores maduros" a catalogar en la escala moral del 1 al 10 (ó 6) un montón de escritores que han recibido el premio Nobel de literatura.

11:38 a. m.  
Anonymous El mejor filósofo de la Delegación Benito Juárez dijo...

A Giordano Bruno no lo quemaron por sus tesis filosóficas, sino por sus errores teológicos. Galileo Galilei no tenía razón en ciencia (pues que las olas del mar hagan una cresta no demuestra que la tierra se mueva) sino en fe (porque la religión no tiene que decirle a la ciencia cómo hacerle); y la Inquisición tenía razón en ciencia (porque le dijeron a Galileo que probará que la tierra se movía y nomás no pudo), pero no en fe.
Y bueno, si Juan Pablo II ya se disculpó, entonces ya no estén chingando.

4:00 p. m.  

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