lunes, diciembre 06, 2010

LIV Yo Satán: Bestiario diabólico

No es nuestra lucha contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos del aire.
Pablo, Epístola a los Efesios VI, 12

Fragmento de la “Primera conferencia del abad Sereno”, tomado de las Colaciones o conferencias espirituales de los ancianos de Juan Casiano, abad de Marsella:

"Se encuentra entre los espíritus inmundos la misma complejidad y diversidad de inclinaciones que se hallan en los hombres. Es este un hecho probado que no admite duda. Hay algunos de estos espíritus a quienes el vulgo ha dado en llamar Faunos, que son seductores y bufones. Su propósito no es atormentar a los transeúntes que logran engañar. Se contentan en reírse y burlarse, procurando fatigarles más que causarles daño […] Los hay, en cambio, de una crueldad y atrocidad sumas. No satisfechos con vejar horriblemente a sus posesos, se lanzan desde lejos encima de los viandantes para infringirles la más cruel de las muertes. Tales son los que nos describe el Evangelio […] Se encuentran otros a quienes el vulgo llama Balbuceos, que saben infiltrar una vana hinchazón en las almas de aquellos de quienes se han adueñado […] Hemos hallado también otros espíritus que se complacen, sobre todo, en la mentira e inducen a los hombres a la blasfemia. De esto soy yo testigo […] El Evangelio atestigua que hay otras clases de demonios, esto es, mudos y sordos. Por otro lado, el Profeta asegura la existencia de espíritus que se entregan con preferencia al libertinaje y a la lujuria […] Pero sería prolijo compulsar uno por uno los volúmenes de la Biblia para descubrir en concreto las diferentes especies, como los oncetauros, los sátiros, las sirenas, los búhos, las avestruces, las lamias y los erizos. En el Salterio se menciona también al áspide y al basilisco, al león y al dragón; en el Evangelio, a los escorpiones y al príncipe de este mundo. En fin, San Pablo nombra a «los adalides de este mundo tenebroso y a los espíritus malos de los aires» […] Estas bestias feroces, que son para nosotros más o menos peligrosas, son exponentes de los diversos grados de crueldad que existe entre estos espíritus. Se les ha dado estos apelativos por analogía con su nequicia y maldad…"

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Estaba mejor cuando hablabas de tu vida, etc. Estas chorradas ni las leo.

FGI

4:19 p. m.  

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