jueves, marzo 25, 2010

Dios es selectivo

"(Dios) usa de misericordia de quien quiere, y endurece a quien quiere"
Epístola de Pablo a los Romanos 9, 18

  1. El lunes pasado mis alumnos del bachillerato estuvieron distraidos y dispersos. No los culpo: hacía calor y no sirvió el cañón. Poco se puede decir de Rembrandt sin mostrar sus cuadros.
  2. Martes: compré cuatro pantalones de Gap en Liverpool. Ahora debo de escribir artículos extras para pagar la tarjeta. El consumismo me consume.
  3. Miércoles. Dolor de cabeza por la mañana y cena con Luis Felipe.
  4. Jueves: Clase sobre el cristianismo. Cuando era un chamaco de quince años, asistí a unas clases sobre protestantismo en la ex hacienda de Santa Clara, por el rumbo de Cuautla. Las impartía, si mal no recuerdo, un sacerdote ocurrente y chaparrito, de nombre Roberto. A raíz de ellas, me quedé con la idea de que Lutero era un descarriado moral que justificaba todas las pervesiones sexuales. Poco a poco salí de mi error. Un compañero de Filosofía, Jephté Alcocer, ex-pastor calvinista, me ayudó a conseguir una imagen más certera del cristianismo de la Reforma. Más tarde, mi maestro y amigo Adolfo G. ensanchó mis horizontes. Los textos de san Pablo son duros. Hoy hablé sobre ellos a un grupo de personas en Santa Fe (¡vaya coincidencia!, hablar de la fe en Santa Fe). Una de las oyentes, Cristina, lanzó la pregunta aguda, brillante, y bien estructurada: "¿Dios es selectivo?". Todas las versiones del cristianismo afirman esta durísima tesis. "¿Y el Dios del amor?" También el amor de Dios es selectivo. Así lo ha recordado el Vaticano en una de sus cartas más recientes. Al consagrar el cáliz, se debe decir "for many", "por muchos", traducción literal del "pro multis". Con razón San Ignacio de Loyola aconsejaba no tocar el tema de la predestinación en los sermones. Menudo lío armé. Espero que no me despidan del trabajo.
  5. A lo largo de la semana. Leo con gusto la novela Nopaltlatoa de mi amigo Francisco. A. Sánchez Acejo. Es un escritor erudito.
  6. Hace un rato. Acabé de leer El código cultural un librito de negocios de un tal Clotaire Rapaille. El autor, francés de nacimiento, se ufana una y otra vez de ser norteamericano por adopción. Sin embargo, el libro es demoledor con Estados Unidos. Para los norteamericanos, según Rapeille, en un nivel inconsciente, la comida equivale a "combustible"; el sexo, a violencia; la perfección, a muerte; alcohol, a revólver. Su metodología es muy cuestionable, pero algunas de sus intuiciones --así deben llamarse-- parecen verdaderas.
  7. Para la semana próxima. Planeo las vacaciones de semana santa. El año pasado, había muchos bañistas en la playa de Iztapalapa. Esta vez iré a Oaxtepec.

lunes, marzo 22, 2010

Productivo fin de semana

  1. Tras de cancelar mi fin de semana en Puebla por el culpa del maldito catarro, me resigné a sobrevivir en esta horrible ciudad.
  2. El jueves por la mañana, atiborrado de analgésicos y antihistamínicos, diserté sobre la gratuidad de la salvación. El arrepentimiento y la conversión son una gracia de Dios. Una de las personas que escuchaba, una mujer muy inteligente, sacó la consecuencia: "¿Y la libertad?"- Como no soy teólogo, sino profesor de preparatoria, no pude responder. Según entiendo, nuestra libertad es lo suficientemente poderosa como para condenarnos, pero no suficiente para salvarnos. En fin, lo mío es Aristóteles.
  3. Viernes al mediodía. Adoro la cuaresma. Este viernes disfruté de una deliciosa comida penitencial: camarones, manitas de cangrejo y cola de langosta.
  4. A acabar la comida, me sumergí en una reunión sobre los programas de historia de la cultura de la Panamericana. Mi propuesta es que, dado que nuestros alumnos piensan que Teotihuacán fue la capital de la Nueva España, debemos de enfocarnos en lo más elemental: la historia occidental. ¿La India?, ¿China? Me conformo con que sepan que México colinda al norte con Estados Unidos y no con Canadá, como afirman un par de chicas de Filosofía.
  5. Sábado. Dormí hasta muy tarde, intentado recuperar mi salud.
  6. Sábado a las cinco: escuché en casa de Alejandro S. mi programa de radio. Bebí algunos tragos de Carlos I y, al acabar la emisión, jugué "Diccionario" con los otros comensales. Son muchas las palabras del español que desconozco.
  7. Domingo por la mañana. Me cargué de energía positiva en la pirámide de Cuicuilco.
  8. Domingo al mediodía. Fui a ver con mis sobrinos La profecía del diablo. Mala. Muy mala. Tan mala que se disipó la energía positiva que había cargado horas antes.
  9. Domingo despúes de comer, con un poco de fiebre, comencé a leer Seamos humanos. Wittgenstein y el giro romántico de mi amigo Mario G. Bueno, muy bueno.
  10. Domingo por la noche. Café en el 12:30 con Rodrigo y Alejandro. ¡Ah el decadente boulevar de Amberes! Perdí todo lo ganado en Cuicuilco.


viernes, marzo 19, 2010

Mi programa de radio

Mañana se estrena mi programa de radio: El Banquete del Dr. Zagal. MVS 102.5 a las 17:00 horas. Hablaré sobre los asesinos seriales en la literatura. Ahora sí me van a echar del Sistema Nacional de Investigadores.

miércoles, marzo 17, 2010

El mundo es un asco

Sigo con gripa.

viernes, marzo 12, 2010

Refutación

Reapareció la gripe. Dios me castiga por husmear en los evangelios apócrifos. Para colmo, la editorial me regresó un capítulo de mi ética cívica para secundaria. "Desordenado y aburrido", sentenciaron. Lo rehice. Para asegurarme de su legibilidad, puse a mi sobrino Enrique, de trece años a leerlo. El chamacó me cobró ochenta pesos por el trabajo. Al finalizar, le pedí que me expliara que había sacado en claro del texto:
"Mira tío, ya entendí la diferencia entre la democracia y la anarquía, pero la neta, si con la democracia estamos mal, pues mejor la anarquía, porque ahí puedo hacer lo que me da la gana".

jueves, marzo 11, 2010

Los apócrifos

(Jesús) respondió y contestó: "Judas, tu estrella te ha llevado hacia delante”, él continúa, “Ninguna persona de nacimiento mortal es digna de entrar a la casa que has visto, para ese lugar se reserva lo sagrado. Ni el sol ni la luna regirá ahí, ni el día, sino lo santo morará ahí siempre, en la región eterna con los ángeles santos, observa lo que te he explicado los misterios del Reino" Evangelio de Judas


Tras el especto del domingo, la semana va remontando, a pesar de la migraña que me despertó hoy:
  1. Participé como sinodal en el examen de maestría en la UNAM de Daniel V. Defendió una magnífica tesis sobre Sexto Empírico. El examen fue tan brillante como el trabajo escrito y, además de todo, resultó divertido.
  2. Charlé con mi maestro y amigo Carlos P. Cada vez lo estimo más. Carlos concilia exitosamente lo clásico con lo contemporáneo. Mal hacen ciertos filósofos en imitar el estilo de las ciencias exactas. ¡Como si los filósofos resolvieran, de una vez y para siempre, los problemas filósoficos de envergadura! La medicina progresa; la filosofía acumula.
  3. Charlé con Eduardo Ch. Me impresiona gratamente su erudición y sencillez. Es bonito observar el crecimiento y maduración de las muchachos que conocí cuando ellos tenía 17 ó 18 años.
  4. Observé con satisfacción la floración de las jacarandas de mi colonia, signo infalible del inicio de la época del calor y de que la fluoxetina surte efecto en mi alma.
  5. Dicté una charla sobre los evangelios apócrifos, con especial atención en el Evangelio de Magdalena y en Pistis Sophia. Intenté mostrar la consistencia de los gnósticos. Es muy sugerente la metáfora en la que Logos invita a la misteriosa cámara nupcial a Sophia, el lado femenino de lo divino. Cuando asistí a un cursillo sobre Sagrada Escritura, impartido por J. B., nunca se mostró al gnosticismo como una doctrina coherente y poderosa. ¿Será que ahora me estaré contaminando de gnosticismo? Una de las ventajas de cierta gnosis es que me autorizaría a llevar una vida disoluta.
  6. Durante la charla sobre los apócrifos, una de las asistentes lanzó una pregunta certera y demoledora: ¿de qué me sirve saber a mí si el cuerpo de Jesús fue real o aparente? Al acabar la sesión, otra señora se me acercó con una objeción parecida. ¿La teología me acerca a Dios? Por suerto, yo no me dedico a la teología, sino a la gastronomía filosófica...
  7. Preparé un guión de radio para un programa sobre el demonio basado en la Divina comedia. El infierno más temido es frío.
  8. En el desayuno, bebí con agrado café instántaneo.

En resumen, el sol me sienta bien.


domingo, marzo 07, 2010

Splen III

Creí que ya había derrotado el fantasma de las tardes de domingo. Hoy, nuevamente, apareció el espectro. Un monstruo, si mal no recuerdo, dibujado por Leopardi: unos versos que leí una vez y que nunca más he vuelto a encontrar. Tal vez los imaginé. Lo mismo da. Me encuentro aburrido. No conseguí boletos para "Alicia en el país de las maravillas". El Almacén, clausurado; la televisión, aburrida. Desde que acabé de leer a Stieg Larson, ninguna novela me atrae. El Best Seller, por lo visto, me causó adicción. Lo peor de todo es que tengo mucho trabajo. Hace una hora acabé de preparar un examen de maestría para mañana. Debo, ahora, escribir más capítulos sobre ética cívica, mientras devoro pastelillos endulzados con splenda. Mi vida, toda, es una comida aderezada con azúcar falsa. Soy prediabético del alma y del cuerpo.

viernes, marzo 05, 2010

Doble vida

Una de las ventajas de que mi doble vida sea pública, es que el dinero que otros gastan comprando el silencio de los chantajistas, yo puedo gastarlo en coñac.

miércoles, marzo 03, 2010

¿Seré luterano?

El viernes pasado llegué a Veracruz tras una odisea con los vuelos de Mexicana. Como es tradicional, su servicio en tierra es pésimo y arrogante. En poco se distingue de una central camionera. El trato que me dio una tal María Fernanda Torres Gasca me convenció de nunca más volver a tomar un avión de esa línea. No me extraña que tengan problemas financieros, cuando comprar un boleto de avión puede llevar horas. Finalmente, Aereoméxico me llevó al puerto.

Esa noche sufrí una tos de perros.

El sábado amanecí mejor. Hablé sobre la amistad según Aristóteles. Al terminar, los estudiantes me invitaron a comer a la Mera madre. Un banquete extraordinario: manitas de cangrejo, tacos de camarón y un filete de mero en salsa de acuyo. Probé, también, el caracol, pero no es de mi devoción. De postre, un pastel de merenge y limón. La charla con los comensales fue, también, magnífica.

Por la noche, apareció Oscar B. Fuimos a beber algo por ahí. Somos buenos amigos.

El domingo por la mañana, amanecí completamente sano y, poco antes de regresar a la ciudad, me zambullí en el mar. Soplaba el viento del norte.

El lunes di mi clase de ética. Comenté algunos pasajes de san Agustín. Intenté explicar cómo Hipona enfrenta a Pelagio. Yo fui educado en el pelagianismo. Por eso, dado el talante disipado de mi vida, debo poner mi esperanza en la misericordia divina, no en mi fallido cultivo de las virtudes. Este es el pasaje que ha tranquilizado mi alma:
"De hecho, nuestra misma justicia, aunque sea verdadera porque dice relación al último y verdadero bien, sin embargo, es tan limitada en esta vida que más bien consiste en la remisión de los pecados que en la perfección de las virtudes” (De Civitate Dei XIX, XVIII).