viernes, abril 30, 2010

Día del niño


“El niño no cesa de llorar. Es su protesta contra la vida que sus padres le han «regalado». Pero cuando empieza a mamar da un suspiro muy tierno de satisfacción, sus rasgos se distienden y cada sorbito de leche es en su rostro un sorbo de paz. Desde el principios, el alimento es el soborno que obliga al hombre a reprimir su verdadera opinión, a estarse quieto, a ser buenacito. ¡Que encantador es el niñito. El mal mismo en ecantador en minitaruira. Hasta el infierno en forma de bolisillo y el mismo demonio, si se presentara del tamaño del dedo gordo y cola de ratoncito, serían encantadores”.
POLGAR, Alfred, “El niño”, La vida en mínúscula, traducción de Manuel Lobo, Acantilado, Barcelona, 2005, p. 74-75

martes, abril 27, 2010

La cena del bicentenario

Los actores de la cena del bicentenario....

domingo, abril 25, 2010

De chile, de dulce y de manteca

  1. El lunes por mañana recogí mis análisis médicos. Triglicéridos por los cielos. Por la tarde preparé el guión para otro "episodio" de mi programa de radio. Con ocasión de la película Furia de titantes, escribí un texto sobre mitología griega. Me centré en las avenuras de Zeus incluyendo, por supuesto, el rapto de Ganímedes. Es sorprendente el interés que el tema ha despertado entre los pintores. Encontré este cuadrito de Correggio.
  2. El martes dicté seis horas de clase y recogí doscientas frutitas de pepita que me prepararon en un convento de Mixcoac. También compré doscientos huevitos de faltriqueras en la dulcería Celaya. Por la noche, asistí a un ensayo general de La cena del bicentenario. Invité a varios alumnos míos a que lo vieran y luego, para agradecerles, les invité una copa.
  3. El miércoles. Volé a Monterrey por Aereoméxico, cargando los dulces. El trato en tierra es de primera, a diferencia de lo que sucede con Mexicana. Como en el salón premier el café es gratis, bebí cuatro expresos. Lógicamente, se me reactivó la gastritis. Eso me pasa por tacaño y vulgar. Gasté la tarde en los preparativos para el estreno de la obra de teatro. Acabé muerto. Hubiese querido acompañar a los actores y al director a beber algo depúes de recoger el "tiradero", pero ya era muy tarde y yo soy muy viejo.
  4. El jueves por la mañana volé desde Monterrey a México. Durante el vuelo, trabajé en un artículo sobre la verticalidad de las instituciones de poder y la necesidad de la crítica para contener sus excesos. No logro dar con el punto. Por la noche, asistí a la presentación del libro de mi amigo Guillermo H.
  5. El viernes asístí al pre-destape de Alonso Lujambio.
  6. El sábado por la mañana pagué la anualidad del club. Visité a mi querídisiama tía M.L. Convidé a Eduardo a comer a La casa de Italia. El camarero me sugirió un chamorro al horno que resultó verdaderamente exquisito. Despúes, Lalo me invitó a ver una película a su casa. Por la noche, leí La venecia de Vivaldi de Patrick Barbier.
  7. Domingo por la mañana. Ofrecí a Amon Ra una libación para expiar mis terribles pecados de soberbia.

viernes, abril 23, 2010

El teatro

Y es que en Colombia la posesión de lo robado y la prescripción del delito hacen la ley
Vallejo, La virgen de los sicarios

Finalmente estrenaron, en Monterrey, la adaptación al teatro de mi novela La cena del bicentenario. Antón Araiza se encargó de la adaptación y la dirección. Tuve la oportunidad de asistir a algunos ensayos. Me divertí bastante mirando a los jóvenes actores batallar con los parlamentos.

Irremediablemente recordé mis tiempos de preparatoria. Álvaro L., Javier C., Mario H., Antonio H., Salvador M., Enrique R. y Óscar N., condiscípulos de la preparatoria de la Panamericana, fundamos una dizque compañía de teatro. La llamamos "Eximio". Creo que fue Álvaro a quien se le ocurrió un nombre tan rimbombante. Era teatro escolar. Nos servía para aprobar actividades estéticas.

Teníamos una limitación muy severa: el bachillerato no era mixto. Debíamos, por ende, elegir obras de teatro "salesiano". Unas comedias media bobas para colegios de varones. Más tarde, cuando contamos con más libertad de movimiento, tuvimos el mal gusto de poner Otra vez el diablo de Alejandro Casona. Recuerdo que un día fuimos a la SOGEM a pedir orientación, donde se rieron de nuestra ingenuidad y nos recomendaron a Emilio Carballido.

El caso es que la puesta en escena en Monterrey me encantó. Rodrigo e Ignacio hicieron un magnífico trabajo. Eso sí, por poco y me toca la balacera en el hotel. Restulta que me hospedé en el Holyday Inn, aunque no en el del centro, que fue donde secuestraron a cuatro personas. Hubiese sido un buen empujón publicitario para la obra. "¡Famosos escritor secuestrado en día del estreno de su obra!" En una de esas, y gracias a la nota roja me gano el Nobel.

viernes, abril 16, 2010

Reflexión

miércoles, abril 07, 2010

La Virgen de los Sicarios


Ayer por la noché comencé a leer La Virgen de los Sicarios de Fernando Vallejo. En las primeras páginas encontré una perla de sabiduría gatopardista:
"...es que Colombia [digamos México] cambia pero sigue igual, son nuevas caras de un viejo desastre".
Mas adelante encontré unas líneas dignas del Sublime Buda de la Iluminación Eximia:
"Cuando la humanidad se sienta en sus culos ante un televisor a ver veintidós adultos infantiles dándoles patadas a un balón no hay esperanzas. Dan grima, dan lástima, dan ganas de darle a la humanidad una patada en el culo y despeñarla por el rodadero de la eternidad, y que desocupen la tierra y no vuelvan más".

domingo, abril 04, 2010

Semana Santa


Había planeado gastar semana santa en Monte Athos, como lo hice años atrás. Me gusta ese lugar para rezar y hacer penitencia entre los viejos monjes ortodoxos. Lamentablemente, a última me vi obligado a cambiar drásticamente mis planes. Pagué una penalidad exorbitante por cancelar el boleto de avión a Atenas, vía Londres. Le ofrecí a Dios la multa como expiación por mi codicia pecanaminosa. Ad maiorem Dei gloriam! No contaré aquí el motivo por el cual no viajé, prefiero no ventilar, por ahora, un asunto tan íntimo.

Como ya tenía preparadas las maletas, opté por ir a Xalapa. Era el sábado 27 de marzo. Encontré una ciudad verde, nebulosa, entreverada con las montañas. Al mediodía, intrigué con un personajillo de la política local. Me sorprende el férreo control del gobernador sobre la prensa del estado. Por la noche, cené en La Gavia con Oscar B. Ordené queso a la plancha y pescado a la verarcruzana. Despúes, bebimos en un par de tragos en el bar Madame, donde me encontré a Rafael.

Me hospedé en el Crown Plaza. Caro y malo. La alberca no servía y el servicio del restaurante resultó pésimo.

El domingo por la mañana visité el Museo de Antropología de la Ciudad. Es, en verdad, un sitio estupendo. Comí con Oscar y Aarón en la Villa Rica. La comida resultó muy regular. Luego, bebimos un café en el cercano Coatepec. Al regresar al hotel, me entrevisté nuevamente con el personaje aquél para intercambiar pareceres sobre un pequeño negocio.

El lunes 29 regresé a México, con el tiempo medido para llegar a la playa del Bosque de San Juan de Aragón. Hice cuatro horas de cola, pero valió la pena. Llené una bolsita con arena como recuerdo.

El martes 30 revisé una magnífica tesis doctoral sobre el "nous" en Aristóteles. Fue lo mejor de la semana.

El miércoles 31 me rebotaron un cheque en el banco y, con el hígado hecho moño, acudí a grabar a la estación de radio. Regresé agotado y dormí.

El jueves santo escribí un textito sobre Samuel Ramos y seguí revisando la tesis doctoral. Por la tarde, acudí a mi parroquia a la misa de la Cena del Señor. El sacerdote me lavó los pies, pues uno de los "apóstoles" se escabulló en el último momento. Me temo que el parroco sufrió un mal rato, pues me pesqué un ojo de pescado en la playa de Aragón.

El viernes santo escribí otro capítulo del libro de ética cívica para secundaria. Comí muy temprano para poder darme una escapada a la Pasión de Iztapalapa. No logré ver nada, pero al final logré saludar a Juanito. Por la noche, merendé un bizcocho con leche.

El sábado santo grabé programas en la estación de radio, escribí capítulos del libro de ética y, hacia el final de la tarde, me bebí un par de cervezas en el S. Ya a las nueve de la noche, asistí a la Vigila Pascual.

Domingo de Resurrección: escondí huevitos de pascua para mis sobrinos.

viernes, abril 02, 2010

Viernes Santo

La necedad, el yerro, la culpa, la codicia,
ocupan nuestro espíritu, trabajan nuestro cuerpo,
y como los mendigos se nutren de miseria,
nosotros nos nutrimos de remordimientos
(...)
El diablo es quien maneja los hilos que nos mueven.
Atractivos encontramos en lo más repugnante;
cada día al infierno descendemos un paso
por tinieblas hediondas y espantosos lugares

Baudelaire, "Al lector" en Las flores del mal