viernes, diciembre 31, 2010

¿Por qué celebramos que envejecemos?

"Ya he cobrado augustas majestades,

ya he borrado hermosas perfecciones,
ya he frustrado altivas vanidades,
ya he igualada cetros y azadones;
al teatro pasad de las verdades,
que éste es el teatro de las ficciones"
Calderón de la Barca

lunes, diciembre 27, 2010

Yo Satán LXI: El paraíso perdido

Suprimido hasta nuevo aviso.


Ociosidad 1

Diez objetos que están en mi mesa de trabajo:

  1. Dos discos: uno con las sinfonías 9 y 10 de Shostakovich y otro con lo mejor de Gloria Gaynor.
  2. Dos plumas rojas Bic.
  3. Una factura de Telcel, regalo de Slim.
  4. El estado de cuentas de mi tarjeta de crédito, un regalo de HSBC.
  5. Un libro de poemas de Rubén Bonifaz Nuño.
  6. Una caja de Risperdan, regalo de mi psiquiatra.
  7. Tres latas vacías de Tecate light.
  8. Una botella de agua Ciel, regalo de mi confesor.
  9. Una botella nueva de Lous Roeder, regalo de mi editor.
  10. Un volumen con Evangelios apócrifos (estos días estoy leyendo el Evangelio de la venganza del Salvador, una delicia).

sábado, diciembre 25, 2010

Motivos para aborrecer las fiestas navideñas

  1. El intenso tráfico en las calles.
  2. Las compras de última hora.
  3. Llamar "pavo" al guajolote.
  4. La sidra azucarada y barata.
  5. La nariz roja del Rodolfo, el reno cirrótico.
  6. La pederastria de Santa Claus.
  7. Los lugares comunes en las homilías católicas.
  8. La caravana coca cola y sus osos polares.
  9. El uso y abuso del Mesías de Händel.
  10. Los abrazos
Lo positivo de Navidad: las tortas de bacalao, las castañas, los turrones y mazapanes, la pierna adobada, los romeritos, las vacaciones, las rebajas del día 26, los verdaderos amigos, las luces de bengala, los pretextos para estrenar bufandas.

jueves, diciembre 23, 2010

Doble vida

Todo mundo lleva una doble vida, por ejemplo los anónimos que temen poner su nombre real.

miércoles, diciembre 22, 2010

Dinero y vejez

"A ninguna edad puede uno despreciar el dinero": Agatha Chistie por boca de uno de los personajes de "Némesis".
HZ

lunes, diciembre 20, 2010

De las Saturnales al Sol invicto


"....quien duerme, en el sueño se ensaya a morir"
Sor Juana Inés de la Cruz, villancico V para la Navidad de 1689

Lunes 13 de diciembre
Zagal sufre una aguda crisis de egolatría y le da por hablar de sí mismo en tercera personal, al modo de Julio César. El doctor llega a la Panamericana, donde lo aguardan una infinidad de papeles administrativos. Hacía el mediodía, come en el restaurante de El Lago con la gente de MVS radio. No prueba el postre ni el pan: su eterna lucha contra los triglicéridos. Por la noche se reúne con un par de amigos en un restaurante italiano de la colonia Roma. A Zagal se le antoja una pasta salpicada con trufa blanca, pero su precaria situación económica se lo impide; ha de contentarse con unos canelones simples. Durante la sobremesa, los comensales sacan a colación el tema de la crisis de la iglesia católica. Zagal intenta reservarse su opinión, al final, gracias al vino, hace un par de consideraciones: (1) Todos llevamos una doble vida; (2) El verdadero escándalo en torno a Maciel no fue su vida sexual, sino el abuso sexual, el encubrimiento y el poco respeto a las víctimas de tales abusos. Zagal sale de aquella cena encantado por las preguntas de sus amigos. Son dos tipos inteligentes.

Martes 14 de diciembre
Zagal sufre el frío de las nueve de la mañana. Como es un hombre fuerte y entero, se sobrepone y, tras desayunar en la cama una suprema de toronja y un huevos pochado, sale rumbo a su trabajo. Son las once. Primero recoge un cheque en la UNAM; más tarde recibe a estudiantes en la Panamericana y, para cerrar la primera parte de la jornada, imparte su clase en la preparatoria. Disfruta enormemente las clases en el bachillerato. Por la tarde, repasa texto de Aristóteles y revisa unas líneas del Ars amandi de Ovidio. El doctor aborrece las traducciones literales que convierten a los poetas clásicos en autores ilegibles. Recuerda el aforismo de un famosos filólogo de la Nacional: "Las traducciones son como las mujeres, si son fieles, son feas; si son hermosas, entonces son infieles".

Miércoles 15 de diciembre
Un día nefasto. Día de inscripciones en la Panamericana, lo que significa, en términos prácticos, más papeleo administrativo. El doctor echa de menos sus tiempos de alto burócrata. Ahora, en su cubículo debe servir al sistema, a la Matrix, que ahora se camufla bajo en nombre de Peoplesoft. Para colmo, falla algo. Lo mismo da si es error humano o del sistema. El hecho es que los muchachos deber asistir personalmente a la universidad para deshacer el entuerto administrativo. El doctor piensa de que eso de los "créditos" forma parte del complot chino-masónico-comunista para acabar con las universidades cristianas. A la una de la tarde, Zagal se reúne con K. quien edita la revista Tópicos. A la hora de la comida, el doctor invita a O.L, estudiante ecuatoriano, a un restaurante argentino. La ignorancia del doctor sobre Sudamérica pasma a su alumno. Por la noche, Zagal recibe una plática espiritual. Sin embargo, nadie le habla de la predestinación, pieza clave del cristianismo

Jueves 16 de diciembre.
El doctor estudia los últimos capítulos de la Política, donde se discute si a los jóvenes ha de enseñárseles a tocar flauta o cítara. Escribe su columna gastronómica e investiga algunos datos sobre las Fiestas Saturnales. Al mediodía visita un centro comercial y se gasta todo su aguinaldo en mazapanes y turrones. Por la noche, queda atrapado en el tráfico durante un par de horas. Se niega a asistir a la posada de su colonia.

Viernes 17 de diciembre.
Oficialmente comienzan las Saturnales, pero antes de entregarse a la vida de excesos, Zagal revisa pendientes en la UNAM y en la Panamericana. Estudia los guiones para su programa de radio, que versará sobre las fiestas paganas del solsticio de invierno. Muy tarde, ya de noche, abandona su oficina en Mixcoac, desde donde enfila a su programa de radio. El micrófono ya no le impone. Lee al aire un hermoso villancico de Sor Juana Inés de la Cruz: "Frente, Cuello, Manos, Plantas,/ Plata, Nieve, Cera, Armiño,/ todo es del Alma un encanto,/ todo es de Amor un hechizo". Después, acude al brindis de su amigo Alfonso fundador de Enfilme.com Se encuentra al joven escritor Iñigo Jauregui y a Sofía; le da mucho gusto saludarlos. Pero aún debe cumplir con otros compromisos navideños. Llega al hotel Presidente de Chapultepec, donde cena con un actor argentino. A eso de las dos de la madrugada, Zagal se despida, aún debe visitar otro famoso en un decadente barecillo de Mariano Escobedo. Hace frío. Está cansado. Todo sea por vender unos cuantos libros más y, así, poder llevar las tortillas ha casa. Modelo de templanza, Zagal no ha bebido sino coca light: no teme al alcoholímetro.

Sábado 18 de diciembre
Asiste a una boda en el Convento del Desierto de los Leones. Cuando está punto de pescar una pulmonía, un mesero lo salva con un trago de mezcal. Pueblan la fiesta montones de políticos. Zagal come rápidamente y corre a Polanco a su programa. Diserta sobre las posadas y lo horrible que son los árboles de Navidad. Por la noche, asiste a otra fiesta de la que prefiere no escribir para no escandalizar a las almas débiles.

Domingo 20 de diciembre
Zagal disfruta la lectura de Fadanelli antes del desayuno. A eso de las diez de la mañana visita el Museo de Artes Populares en compañía de su familia. Más tarde, recorre la calle del Carmen para comprar los regalos del intercambio. Regalará un Bob Esponja hecho de esponja. Gracias a sus influencias en el gobierno del DF, logra colarse en la pista de hielo del zócalo sin hacer fila. Intenta patinar cinco veces. Durante el quinto intento, el doctor le rebana el dedo gordo del pie a un niño. Un policía invita al doctor a abandonar el lugar para no provocar más accidente. Humillado, se refugia en la gastronomía: come media docena de tacos buche en el metro Pino Suárez. El tiempo corre El profesor enfila hacia Coyoacán, donde se ha citado con Marco. Más tarde, a eso de las ocho de la noche, asiste a una cena formal: jamón virginia con ensalada de malvaviscos. Tras la cena, toma una copa con Jonatan.

sábado, diciembre 18, 2010

Clases sociales

"La vida de este perro vale más que la tuya": fue parte del diálogo que escuché entre dos guardapaesldas refiriéndose a un perro entrenado para detectar bombas.
HZ

jueves, diciembre 16, 2010

Verso suelto de un villancico novohispano

"...quien duerme, en el sueño se ensaya a morir": sor Juana Inés de la Cruz. Esto es un villancico y no las bobadas de Rodolfo, el de la naríz de alcohólico.
HZ

Verso de un villancico

"...quien duerme, en el sueño se ensaya a morir": sor Juana Inés de la Cruz. Esto es un villancico y no las bobadas de Rodolfo, el de la naríz de alcohólico.
HZ

Un consejo para los feos

"Ulises no era hermoso, pero tenía facilidad de palabra, y así torturó en el amor a las diosas marinas. ¡Cuantas veces Calipso se dolió de que él apresurase su viaje": Ovidio, El arte de amar.

martes, diciembre 14, 2010

Acapulco y el chilango


El miércoles por la viajé a Guerrero para charlar con tres personajillos del estado. Palabras más, palabras menos, me ofrecieron un empleo en la cultura local. Fue un jueves de largas y nebulosas reuniones. El viernes el chofer de uno de ellos me llevó a Acapulco. Querían que conociera a un par de funcionarios que giran en torno al Fuerte de San Diego. La fortaleza luce restaurada y con cierta prestancia. Como que por este puerto entraba el marfil, la porcelana y la seda que venía de la China a través de Manila.

No acepté el empleo. Hubiese debido vivir en Chilpancingo que no es precisamente París. Sin embargo, como las citas estuvieron salteadas a lo largo del fin de semana, aquello fue un pretexto estupendo para que yo haraganease por Acapulco.

La bahía vive la decandencia más atroz. El "Acapulco viejo", el de las casas alemanistas, es poco menos que una pocilga. Su feísima catedral merece un tsunami. La zona dorada, atestada de barecillos y discotecas venidas a menos, asusta a los extranjeros. Mis anfitriones se empeñaron en llevarme el sábado a cenar langosta que, por supuesto, no comí: en aquellas aguas, las langostas padecen mutuaciones propias de un "alien". Al acabar la cena -en la que opté por la cecina enchilada- me invitaron unos tragos en el pintoresco "Barbarroja" y en el no menos pintoresco "Ibiza". Eran las doce de la noche.

Al otro día, domingo por la mañana, me escapé de mis anfitriones. Visité Puerto Marqués. Se parece a la escenografía de "La risa en vacaciones". Con todo, me subí a una moto acuática y, por unos minutos, disfruté del riesgo y la velocidad. A veces creo que mi verdadera vocación es la de lanchero. Al salir del mar, me compré un coco frío. Hice que lo abrieran en mi presencia, pero lo terminé tirando a la basura, pues imagino que la amibas penetran las cáscara del coco. Tras ese deporte de riesgo (me refiero al coco) deambulé por la Costera. Me entretuve en el mercado de artesanías. Compré un cenicero de plástico con un estrella de mar y un vasito jaibolero con el grabado de un hipocampo. Adornos para mi oficina. A mi señora madre le compré un collar de conchitas y, para mí, una playera con la leyenda "Soy clavadista de La Quebrada". También me surtí de tamarindos con chile.

Luego, deambulé por las calles aledañas de la Diana. Algunas no están pavimentadas. Nunca lo han estado. Regresé a la zona turistíca, caminé nuevamente por la avenida que antaño gozó del favor de la aristocracia mexicana. Ahora está salpicada con Oxxos, donde revolotean los jóvenes que compraban un mezcal barato, uno que venden en botellas de plástico por litro. Como me detuve a mirar con estupefacción aquel desfiguro, uno de los chicos me ofreció un trago de mezcal. Lo beben en unos vasos de unicel con el logotipo de la tienda. No pude rechazar tanta amabilidad. Por poco y pierdo la vista. De hecho, aún no veo bien con el ojo izquierdo ¡Ah la juventud! ¡Cuánto diera por contar con un hígado a prueba de ese alcohol!

Atardecía. Tomé un taxi rumbo a la carretera panorámica. Admiré los vestigios del Palladium, la sofisticada discoteca con vista a la bahía que frecuentaban mis compañeros de preparatoria. Hoy es un "antrillo" de quinta. Así de fácil se desvanece la gloria mundana. Llegué al hotel, el Princess, para cenar. Mis anfitriones me aguardaban en La Tavola. El restaurante es estupendo: huachinango horneado con romero y róbalo al vino blanco. A la hora del café, les pregunté porque el municipio no pavimentaba las calles del puerto. Simplemente levantaron los hombros. Pidieron la cuenta y me llevaron a tomar mi avión.

lunes, diciembre 06, 2010

La feria de las vanidades

  1. El jueves por la tarde me entregaron mis resultados de lípidos: 300 de triglicéridos. Por un momento sentí el infarto al miocardio. El médico me tranquilizó. Eso sí, me insistió en atenerme a la dieta y nadar tres veces a la semana. Afortunadamente, me autorizó a beber vino y whisky. Únicamente me prohibió las cubas con ron, que no son mi debilidad. ¡Aprobé la glucosa postprandial!

  2. El viernes por la tarde volé hacia Guadalajara para asistir a la FIL. Dada mis trágicas experiencias con Aeroméxico, llegué con algunas horas de antelación al aeropuerto.Por suerte, puedo acceder al salón premier, donde bebí "el whisky de cada día" para obedecer al médico y matar el tiempo. Hice bien en llegar con tanta antelación, pues nuestros amigos habían sobrevendido el vuelo cínicamente. El avión venía usque ad matrem, por utilizar la expresión de Ovidio, algo así como un microbús caro.

  3. Me hospedé en el Hotel Celta, que es limpio y ligeramente inhóspito, con ese toque de falso lujo. Con todo, como soy un hombre sencillo y fácil de contentar, resultó suficiente para mí. La gran ventaja de este hotel es que queda a unas cuadras de la FIL.

  4. Cené en el Camino Real que está en la misma zona: salmón ahumado y una copa de vino. Ninguna harina.

  5. El sábado el catarro se reactivó. El médico me comentó que se trata de un virus sin importancia. Simplemente me recetó por teléfono un antihistamínico.

  6. Al las cuatro de la tarde, acudí a la FIL para presentar el libro Rescoldos de la Revolución, que escribí con mi amigo Mauricio Lecón. El texto recoge una serie de entrevistas con ancianos del Valle de Amilpas. Lamentablemente el libro no se publicó a tiempo, así que hablé de un libro inexistente. Con frecuencia sucede esto en el mundo editorial. ¿Un complot de Bill Gates para abolir la letra impresa?

  7. A las cinco de la tarde asistí a un presentación de libros traducidos por Sergio Pitol. Es un tipo encantador. A las seis de la tarde, tocó el turno a la presentación de Enrique Serna. Me reí mucho con un ensayo que leyó sobre la falta de dominio de la razón sobre las partes pudendas del varón. A las siete escuché a Antonio Saborit y a Mauricio disertar sobre literatura mexicana del siglo XIX. Me encantó. A las ocho me duché en el hotel. A las nueve cené una ensalada de jitomate en el Camino Real. A las diez vi en la TV un resumen del Teletón. A las once bebí una cerveza en el California donde, un rato más tarde, conocí a un joven arquitecto de nombre Olav, interesado en la poesía.

  8. El domingo a las diez de la mañana me dolió la cabeza, seguramente por asistir a tantas presentaciones el día anterior. A las once asisití a una presentación en la que participó Christopher Domínguez. A las doce me tomaron fotografías para El Infomador; me preguntaron si era modelo de Calvin Klein. Les contesté con la verdad: cuando era joven anunciaba trusas Zaga ( sin que se me viera la cara). A la una de la tarde compré una novela de Fadanelli, que me leeré en vacaciones. A las dos de la tarde compré un libro de autoayuda y numerología, porque he decidido reinventar mi vida. A las tres de la tarde me entrevistaron para la radio. A las cuatro de la tarde, me entrevistaron para la TV. A las cinco de la tarde me entrevistaron para no sé dónde. A las seis de la tarde oriné en el WC más cercano. A las seis y cinco minutos me entrevistaron para otro programa de radio y me sentí famoso. A las siete me entrevistaron para una revista. A las siete y cuarto de la noche compré un libro de poesías de Jorge Cuesta. A las ocho de la noche, ya camino al hotel, un automóvil me llenó de polvo y tierra: perdí la fama. A las nueve de la noche cené sopa minestrone, de nueva cuenta, en el Camino Real. De diez a doce de la noche tosí como tuberculoso.

  9. El lunes, es decir hoy, volé rumbo al DF en el vuelo de las seis de la madrugada. Aún no me repongo. Me temo que el madrugón mató la mitad de mis neuronas.

LIV Yo Satán: Bestiario diabólico

No es nuestra lucha contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos del aire.
Pablo, Epístola a los Efesios VI, 12

Fragmento de la “Primera conferencia del abad Sereno”, tomado de las Colaciones o conferencias espirituales de los ancianos de Juan Casiano, abad de Marsella:

"Se encuentra entre los espíritus inmundos la misma complejidad y diversidad de inclinaciones que se hallan en los hombres. Es este un hecho probado que no admite duda. Hay algunos de estos espíritus a quienes el vulgo ha dado en llamar Faunos, que son seductores y bufones. Su propósito no es atormentar a los transeúntes que logran engañar. Se contentan en reírse y burlarse, procurando fatigarles más que causarles daño […] Los hay, en cambio, de una crueldad y atrocidad sumas. No satisfechos con vejar horriblemente a sus posesos, se lanzan desde lejos encima de los viandantes para infringirles la más cruel de las muertes. Tales son los que nos describe el Evangelio […] Se encuentran otros a quienes el vulgo llama Balbuceos, que saben infiltrar una vana hinchazón en las almas de aquellos de quienes se han adueñado […] Hemos hallado también otros espíritus que se complacen, sobre todo, en la mentira e inducen a los hombres a la blasfemia. De esto soy yo testigo […] El Evangelio atestigua que hay otras clases de demonios, esto es, mudos y sordos. Por otro lado, el Profeta asegura la existencia de espíritus que se entregan con preferencia al libertinaje y a la lujuria […] Pero sería prolijo compulsar uno por uno los volúmenes de la Biblia para descubrir en concreto las diferentes especies, como los oncetauros, los sátiros, las sirenas, los búhos, las avestruces, las lamias y los erizos. En el Salterio se menciona también al áspide y al basilisco, al león y al dragón; en el Evangelio, a los escorpiones y al príncipe de este mundo. En fin, San Pablo nombra a «los adalides de este mundo tenebroso y a los espíritus malos de los aires» […] Estas bestias feroces, que son para nosotros más o menos peligrosas, son exponentes de los diversos grados de crueldad que existe entre estos espíritus. Se les ha dado estos apelativos por analogía con su nequicia y maldad…"

viernes, diciembre 03, 2010

Yo Satán LIV: el Padre Roberto

miércoles, diciembre 01, 2010

Yo Satán LIII: una larga bocanada

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