domingo, julio 22, 2012

Buenos Aires II: el regreso del optimismo

Mis anfitriones en Argentina son encantadores.  X es un funcionario cultural, joven e inteligente, y Madame Y es una empresaria de edad madura, audaz, práctica y distinguida. Me han dado dos consejos muy buenos: "El que convierte no se divierte" y "Comportarme como turista después del trabajo".

  1. Me llevaron a Señor Tango. Lo siento, pero me pareció horrorosa la apología inicial del exterminio de indígenas. Pero luego seguí el consejo y me comporté como turista. Vibre con el "No llores por mí Argentina". Casi se me salen las lágrimas. A Mariana le gustaba mucho esa canción. El tiempo ahonda ciertas heridas. 
  2. Comí una pasta extraordinaria en Campo de Fiori.
  3. Compré un par de cinturones en la calle.
  4. Visité el Jardín japonés. Lo encontré sucio, pero saqué una docena de fotografías; adjunto una de ellas.
  5. Escuché el coro de la catedral, un edificio neoclásico.
  6. Bebí una cerveza en Puerto Madero.
  7. Caminé por la calle Florida.
  8. Charlé con un anciano taxista sobre política. El hombre criticó ferozmente a Eva Perón, pero al final comentó, "pero ella fue la primera que se acordó de nosotros; le regaló un balón de futbol a mi padre".
  9. Alguien pensó que yo soy empresario teatral y que tengo dinero para comprar obras. Recibí tres invitaciones para ver algunas puestas en escena. Los saqué de su error. ¿Yo empresario? ¿Inversionista? Pero mantuvieron las invitaciones.
  10. Cené bife de chorizo y dulce de leche. ¡Mis triglicéridos! 

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Confirmado... me encanta!

5:23 p. m.  

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